Riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, tendencia en población hondureña

Los países centroamericanos y México experimentan una tendencia en el incremento de la mortalidad de las enfermedades cardiovasculares.

En los últimos años, en los países de bajos y medianos ingresos las enfermedades no transmisibles (NCD) como las cardiovasculares (CVD), la diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas han aumentado, por lo que la implementación de estrategias para disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares (CVDs) es imprescindible.

Algunos países de la región, como Argentina, Brasil y Chile han logrado disminuir la tasa de mortalidad de las CVD, pero los países centroamericanos y México experimentan una tendencia en el incremento de la mortalidad de las mismas.

La investigación científica “Evaluación de riesgo cardiovascular en un escenario de recursos limitados en el oeste de Honduras: una perspectiva epidemiológica”, publicada en la revista científica IJC Heart & Vasculature, evaluó los factores de riesgo individuales de las enfermedades cardiovasculares (CVD) y los puntajes de evaluación de riesgo cardiovasculares (CVRAS) de la población en la parte oeste de Honduras.

La investigación trató de proveer una perspectiva epidemiológica de las enfermedades cardiovasculares CVDs en Copán, para ganar una mayor compresión de ellas en el país y estimar su riesgo. Para la estimación de riesgo de enfermedades cardiovasculares se utilizaron los métodos Framingham, MESA, ACC/AHA-PCEs y calculadores de puntaje ESC.

 La muestra final fue de 382 participantes; 145 (38%) hombres y 237 (62%) mujeres. Como resultados de la investigación destacan los siguientes: 49% hombres y 48% mujeres tenían un reporte de hipertensión (HTN), solo 18% hombres y 30% mujeres tenían mediciones de presión arterial normales. La diabetes Mellitus se reportó en 19% y 22%. El uso de tabaco fue de 14% y 3% y el ejercicio regular reportado fue de 39.9% y 25%. Asimismo, la obesidad fue diagnosticada en 24% para ambos sexos.

 En 63% de los sujetos el colesterol total fue de _200 mg/dl. La lipoproteína de baja densidad (LDL-C) estuvo elevada en 74% de los participantes (>100 mg/dl) y el 9% tuvo niveles más altos de 190 mg/dl.

Más de un tercio de todos los participantes estaban en etapa 1 o 2 de hipertensión. Aunque 44.5% de los participantes admitió tomar medicamentos para bajar la presión sanguínea, 43.8% de los pacientes en etapa 1 y 25% en etapa 2 no estaban tomando ningún medicamento. 42.5% de los sujetos en etapa 1 y 2 no tuvo diagnóstico previo de hipertensión. De todos los pacientes en tratamiento para disminuir la presión sanguínea casi la mitad tuvo presión sanguínea correspondiente a etapa uno y dos.

 Según la investigación, Honduras sigue siendo el país en Centroamérica con mayores rangos de mortalidad por enfermedad cardíaca isquémica, proyecta altos puntajes de riesgo de enfermedades cardiovasculares según los puntajes de evaluación de riesgo cardiovasculares.

Los científicos que llevaron a cabo la investigación fueron Eleazar Enrique Montalván Sánchez, Samuel Alejandro Urrutia, Aída Argentina Rodríguez, Gabriela Duarte, Axel Murillo, Ricardo Rivera, Artemisa Viana, Daniela María Montalván Sánchez, Eva Ordóñez, Dalton Argean Norwood, Lucía Belem Domínguez, Ricardo Leonel Domínguez, Karla Torres y Carlos Amílcar Godoy.

Desarrollo

Para el desarrollo de la investigación participaron voluntarios de forma aleatoria entre los 45 y 75 años, de ambos géneros, examinados por médicos en instituciones públicas y privadas entre noviembre de 2016 y enero de 2017 con consentimiento previo aprobados por el Comité de Ética del Hospital del Oeste.

384 pacientes fueron elegibles y sometidos a examinación y testeo. Dos pacientes fueron eliminados del análisis por datos incompletos, por lo que la muestra final fue de 382 participantes; 145 (38%) hombres y 237 (62%) mujeres. 

 Un instrumento fue usado para obtener información antes del consentimiento informado de cada paciente que incluyó: información general del paciente, historial médico, historial familiar, uso de tabaco, medicamentos, actividad física, presión arterial, índice de masa corporal, glucosa, triglicéridos, colesterol total, colesterol HCL y colesterol LDL.

El criterio de exclusión fue el siguiente: historial médico pasado de enfermedad cardiovascular; infarto de miocardio (MI), angina, accidente cerebro vascular/ ataque isquémico transitorio (CVA/TIA), insuficiencia cardíaca congestiva (CHF), fibrilación atrial (AF), cateterismo cardíaco, estar bajo tratamiento de cáncer, embarazo, peso mayor a las 300 lb o discapacidad cognitiva.

Después del consentimiento informado los pacientes asistieron a una clínica donde fueron examinados. La presión arterial fue tomada por un médico con un esfigmomanómetro, un estetoscopio clásico II Littman. Luego, una segunda medición de presión arterial (BP) fue tomada, donde el promedio de dos mediciones BP fueron registradas. Una escala análoga calibrada fue usada para determinar el peso y altura, calculando el índice de masa corporal.

 El riesgo cardiovascular para cada paciente fue estimado con puntajes de evaluación: el puntaje de riesgo MESA, la puntuación de riesgo Framingham (FRS), un grupo de educaciones combinadas (PCEs) AHA (ACC y puntaje ESC.

 “Estos puntajes usan factores de riesgo CV para predecir la probabilidad de tener desenlaces CV en 10 años como enfermedad coronaria (CDH) o un derrame. Para FRS y MESA el desenlace CV es enfermedad coronaria (CHD) mientras que los PCEs también incluyen derrames. Todos los CVRAS se enfocan primordialmente los factores de riesgo tradicionales CV, pero cada uno de ellos tiene factores únicos. MESA estuvo basado en un estudio que incluyó aproximadamente 1,600 pacientes y múltiples etnicidades con poblaciones afroamericanas e hispánicas ponderadas”, se expuso en la investigación.

 La edad media fue de 57 años para los hombres y 58 años para las mujeres, de esa totalidad solo un hombre no siendo de descendencia hispano/latina y 80% de ellos vivía en Santa Rosa de Copán, seguido por pueblos rurales cercanos como San Juan de Opoa y Corquín. 

 La prevalencia de hipertensión fue de 49.7% en los hombres y 47.7% en las mujeres, donde 91.3% de los sujetos estaba tomando medicamentos antihipertensivos. Las medidas medias del índice de masa corporal fueron similares entre ambos géneros 27.4 kg/m2 para hombres y 27.34 kg/m2 para mujeres y la obesidad fue de 24.3% en hombres y 23.9% en mujeres. Sin embargo, solo 31% de los sujetos tuvo peso normal o bajo.

 Reflexiones

 Según la investigación, el colesterol se está tratando de forma inadecuada para los pacientes con un alto riesgo, donde solo 95 de 382 pacientes (24.9%) tomaban medicamentos de reducción de lípidos. Asimismo, la hipertensión está inadecuadamente tratada, donde solo un cuarto de los pacientes con hipertensión es diagnosticado con un SBP < 120 y DBP< 80 mmHg. Aunque aproximadamente la mitad de los participantes reportó haber sido diagnosticado con hipertensión, solo un cuarto de los pacientes presentó una presión arterial normal.

Para el 2023, el 8.1% de la población en Latinoamérica será diabética, probablemente por la adopción de comidas altas en grasas y calorías a precios bajos.  En 1996, Honduras fue el país con el porcentaje más amplio de obesidad o poblaciones con sobrepeso en la región, pero ahora mas de la mitad de la población adulta es sobrepeso. La obesidad, un factor de riesgo CV, está asociada con un incremento de incidencia de diabetes, derrames, dislipidemia y mortalidad.

 “Este estudio ha proveído datos cobre la epidemiologia CV en el oeste de Honduras y Honduras en general. Más importante, ha revelado información que es única para la población hondureña. Factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto estuvieron altamente marcados en el estudio comparado con otros países latinoamericanos. Muchos países con un riesgo elevado CVD estuvieron recibiendo un tratamiento inadecuado de su presión arterial y lípidos. Estos descubrimientos se traducen a CVRAS elevados, con una proporción elevado de pacientes de alto riesgo en los tres puntajes (PCEs, FRS, MESA)”, concluyó la investigación.

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