¿Se podrá aplicar en Honduras los modelos económicos de Japón o Singapur?

Honduras ocupa la economía 110 del mundo.

Expertos aseguran que las pérdidas generadas por la pandemia COVID-19 y las tormentas Eta y Iota rondarían los 10 mil millones de dólares, casi el total de la deuda externa de Honduras, por lo que algunos especialistas en economía ya hablan de aplicar nuevos modelos y sistemas económicos que nos lleve de ser un país de materias primas a ser un país que le apueste a la ciencia, industria y tecnología.

Las catástrofes naturales que ha sufrido Honduras y la poca inversión en salud, educación, infraestructura, ciencia, industria, innovación y tecnología a la par de la corrupción endémica no han permitido un despegue económico, sin embargo, países que han pasado por igual o mayores problemas, hoy son potencias económicas mundiales sin contar con los recursos naturales y posición geográfica privilegiada como la del país centroamericano.

Japón (foto BBC)

tokio japon

Japón aparte de ser un archipiélago volcánico, con una ausencia casi absoluta de materias primas y fuentes de energía que ha llevado a su importación masiva, al igual carece de productos alimentarios, por lo que se ve obligado a importarlos, ya que, pese a la fertilidad de los suelos y la riqueza marítima, la alta densidad y la escasa superficie cultivable hacen que haya que competir por el terreno con otros usos más rentables, aunado a estas condiciones desfavorables, el país nipón sufrió las catastróficas consecuencias de dos bombas nucleares (Hiroshima y Nagasaki) el 06 y 09 de agosto de 1945, las cuales produjeron que el 25% de la riqueza del país se perdiera y numerosas pérdidas humanas.

Su despegue económico años después de esta catástrofe hace preguntarse ¿Cómo ha logrado el país del sol naciente ser una potencia próspera y desarrollada? ¿Es posible copiar su modelo de desarrollo? ¿Se pueden superar las limitaciones ambientales?

Abel Gil, experto en desarrollo territorial sostenible de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), expresa que el milagro japonés, el modelo genuino que desarrolló Japón, volvió sobre un fuerte intervencionismo estatal, grandes holdings empresariales y la adquisición de tecnología. Se importaban materias primas del sudeste asiático mientras se exportaban productos manufactureros, cada vez de mayor calidad y valor añadido, gracias a la reinversión de los beneficios en la adquisición y desarrollo de nueva tecnología y no en el reparto de dividendos, como es habitual en Occidente. Se empezó con el desarrollo de industrias químicas y metalúrgicas para después, cuando tuvieran una buena base, pasar hacia las procesadoras.

“En todo esto fue fundamental la intervención del Gobierno, que defendió un fuerte proteccionismo —frente a las tendencias liberalizadoras mundiales— para así proteger las industrias locales hasta que fueran capaces de competir con las extranjeras”, resalta Gil.

El académico indicó que este proceso tuvo un papel clave el Ministerio de Industria y Comercio Exterior (MITI por sus siglas en inglés), que se encargó de desarrollar planes para las industrias punteras con capital a bajo interés, subsidios fiscales y ayuda en la adquisición tecnológica, pero también con directrices de comportamiento para las empresas, con lo que se dirigían los esfuerzos de toda la nación hacia los sectores que consideraba emergentes. Entre 1955 y 1973, Japón experimentó tasas de crecimiento de entre el 6 y el 12% anual, muy superiores a las del resto de los Estados industrializados.

Las empresas japonesas tuvieron poca presencia internacional hasta que en la segunda mitad de los 60 alcanzaron un nivel tecnológico suficiente que les permitiese competir en el exterior. En 1971, tras el Nixon Shock, el yen —la moneda japonesa— quedó desvinculado del dólar y perdió rápidamente su competitividad al revalorizarse. En esta situación, los holdings empresariales japoneses empezaron a instalarse en países en desarrollo del sudeste asiático, lo que les permitió reducir las desventajas de los nuevos tipos de cambio elevados con trabajadores más baratos que la ahora cara mano de obra japonesa.

Singapur (foto BBC)

Singapur

Un artículo del periódico BBC expone como Singapur pasó de ser una isla pobre a unos de los países más ricos del mundo, conocida ahora como "La perla de Asia", esta diminuta ciudad estado con apenas 5,6 millones de habitantes, es actualmente uno de los mayores centros financieros del mundo, el lugar que produce más millonarios y el más costoso para vivir, de acuerdo a un estudio del Economist Intelligence Unit.

No obstante, hace 50 años, Singapur era una isla empobrecida con escasos recursos naturales del cual ningún experto en economía de aquel tiempo se hubiera atrevido a emitir un diagnóstico halagador.

El país asiático tras dejar atrás el dominio británico y lograr la independencia de Malasia en 1965, se convirtió en un estado autónomo liderado por Lee Kuan Yew, a quien se le considera el artífice del milagro económico al dirigir el país por 30 años.

Desde finales de los años 1960, el gobierno impulsó grandes programas de empleo y la construcción de viviendas sociales, una política social que fue de la mano de un estricto control de la vida privada y la supresión de libertades individuales.

Anticorrupción

Durante la puesta en marcha de la nueva sociedad, el país impresionó al mundo con sus altos niveles de educación, sanidad y competitividad económica, al tiempo que atacó la corrupción, considerado como un mal endémico en la antigua colonia.

En la implementación de la primera etapa de desarrollo, el país asiático se dedicó a la producción de manufactura intensiva en mano de obra para exportar a mercados de países desarrollados. No obstante, hacia finales de la década de los 90, entró en una nueva etapa de transformación económica que lo llevó a convertirse en un centro financiero global. Desde entonces, no ha parado de crecer.

Linda Lim, profesora especializada en economía política del sudeste asiático, de la Universidad de Michigan citada por BBC indica que Además de la ubicación geográfica, Singapur tiene una serie de ventajas comparativas, entre ellas, "una población capaz de hablar chino e inglés, instituciones sólidas que funcionan y ausencia de corrupción".

Inversión social

A eso suma una fuerte inversión social en vivienda, salud y educación, que fue puesta en práctica desde el inicio del programa de transformación económica. En paralelo, "Singapur entregó generosos incentivos a los inversionistas extranjeros" para instalarse en el país, agrega Lim, permitió el libre flujo de capital y firmó importantes acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la Unión Europea.

Para que estos modelos sean aplicables en Honduras se necesita invertir en lo que estos los países invirtieron, poner al frente de las instituciones a profesionales y especialistas comprometidos con el proceso y endurecer las penas para los casos de corrupción y terminar con la impunidad.

Académico

Para Efraín Díaz Arrivillaga, economista y diplomático de carrera, actual funcionario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la implementación de los factores de éxito económico de estas potencias mundiales pasa por un relevo generacional de liderazgos políticos y empresariales  e inversión en el recurso humano, invertir en la gente, eliminar el analfabetismo y al menos que toda su población termine su educación secundaria mientras un gran porcentaje culmina sus estudios universitarios.

A la par de las líneas de inversión en educación, salud, seguridad social, seguridad alimentaria y vivienda, el economista plantea la inminente necesidad de construir un Estado de derecho que propicie la confianza, la estabilidad política y la inversión empresarial.

“Eso permitirá que los países aumenten su productividad como base del crecimiento y diversificará la oferta exportable”, aseguró Díaz Arrivillaga, no obstante, dijo que eso pasará por planificación, políticas públicas correctas, estrategia definida de desarrollo y un Estado que le dé continuidad al desarrollo.

Asimismo, planteó que el plan de desarrollo del país deberá tener dos ingredientes importantes, uno es el combate frontal a la corrupción y la meritocracia, es decir, que el servicio público se en base a méritos (profesionales, especialistas en sus campos de acción), lo que permitirá al Estado tener capacidad y competencias “que eso es lo que desafortunadamente hemos perdido en Honduras, un sector público totalmente debilitado”.

Sin embargo, todo este plan desarrollista, para el funcionario de la UNAH debe ser con estricto respeto a la naturaleza, cuidando los recursos naturales, manejo de cuencas hidrográficas, ordenamiento territorial para evitar desastres que nos hagan retroceder cada 20 años.

En suma, Díaz Arrivillaga dijo que el Plan de reconstrucción y transformación del país con una visión a largo plazo debe ponerse en marcha con un liderazgo político claro, con una estrategia definida y con continuidad y capacidades, lecciones que los dos países en mención nos han dejado.

Fuentes consultadas

Sitio web: www.elordenmundial.com /el milagro económico de Japón

BBC News Mundo/Cómo Singapur pasó de ser una isla pobre a uno de los países más ricos del mundo

www.diariojuridico.com

www.miviaje.com

                                                                  

Noticias relacionadas:

Comentarios