Sexto Informe Estado de la Región 2021 expone a Centroamérica en su peor crisis de las últimas décadas

En Honduras, aparte del retroceso económico, el Sexto Informe Estado de la Región 2021 indica que existió un retroceso en la democracia.

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), la Unión Europea y el Programa Estado de la Nación del Consejo Nacional de Rectores presentaron el Sexto Informe Estado de la Región 2021.  El informe refleja los temas más relevantes a nivel regional desde una perspectiva académica en el cual se plantea que Centroamérica se encuentra en la peor crisis de las últimas tres décadas.

El documento expone los principales resultados de investigación sobre la situación actual y los desafíos del desarrollo humano sostenible en Centroamérica y República Dominicana, en el marco del Bicentenario de la Independencia.

Su publicación es el resultado de un esfuerzo colectivo de aproximadamente cuatro años, en el que colaboraron alrededor de 650 personas de múltiples y diversos sectores del Istmo.

El documento en su sección II “Panorama regional” aborda el  desarrollo humano regional, la integración regional y la pandemia, efectos y medidas, mientras que en su sección III “Dilema estratégico” desarrolla el tema visiones sobre Centroamérica y la integración regional.

Asimismo, en la IV sección “Miradas en el largo plazo” aborda la Variabilidad climática y desastres, conflictividad ambiental y la evolución política de largo plazo. De la misma forma, en su sección V “Miradas en profundidad sobre temas actuales” aborda Encadenamientos productivos y de empleo, pertinencia formación técnico profesional, homicidios: dinámicas subnacionales, nuevos flujos migratorios, perfil de apoyo a la democracia, patrones votación en Naciones Unidas.

En sus valoraciones principales indica: "El Bicentenario de la Independencia encuentra a esta región sumida en la peor crisis en décadas, en concreto, desde la época en que los conflictos político-militares asolaban el área. Esta difícil situación ha sido provocada por la convergencia de tres factores.

Asimismo, destaca que aún hay tendencias desfavorables del desarrollo humano y la democracia durante la segunda década del siglo XXI,  aunado a los graves efectos de la pandemia de COVID-19, que ha provocado crisis sanitarias, económicas, sociales y, en algunos casos, políticas.

Expone que persiste baja cobertura preescolar, el informe detalla que entre el 40 y el 70 por ciento de la niñez centroamericana está fuera de la educación secundaria, por otro lado, en lo que se refiere al tema económico, todavía se sigue con una economía poco sofisticada, con bajo valor agregado, lo que provoca baja capacidad para generar empleo.

En contraste, en la región existe alta concentración de los ingresos, el 20 por ciento de la población concentra el 55 por ciento de la riqueza mientras que  el 20 por ciento de la población con los ingresos más bajos apenas percibe el 3 por ciento.

En lo que se refiere a la democracia, en Centroamérica en el año 2020 hubo un deterioro en la evolución democrática, con mayor relevancia en El Salvador, Nicaragua y Honduras, por ello Honduras y El Salvador pasaron de la calificación Democracia Imperfecta a Régimen Híbrido, mientras que Nicaragua a Régimen Autoritario.

Además, el informe constató que en estos contextos de desarrollo humano y retrocesos democráticos, se continuó destinando recursos a las fuerzas armadas de los países,  el gasto militar por habitante en el período 2010-2019 fue de 10 dólares por cada habitante, mientras que Honduras fue de 40 dólares por cada habitante, en contraste, el gasto judicial por habitante, solo en Costa Rica supera la cifra de 40 dólares, es decir, solo ese país ha potenciado su sistema judicial de la mejor manera, mientras que Honduras sigue en el último lugar. Por lo que la justicia sigue siendo el eslabón más débil en la construcción del proceso democrático ya que además adolece de independencia.

Por otra parte, hizo hincapié en la pandemia, a la que se le calificó como la peor crisis de las últimas tres décadas, la pandemia indujo rápidos retrocesos en el desarrollo humano sostenible, facilitado por la debilidad institucional, fiscal y productiva de los países de la región.

Detalla que los hoteles y restaurantes fueron los más afectados, mientras que el agro fue el que menos sufrió el impacto, incluso, en algunos países creció; en lo que corresponde a los desempleos por el confinamiento, Belice, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana y Panamá fueron los países con mayores tasas de desempleos.

Este deterioro de los ingresos generó mayor pobreza en la región, de acuerdo con las investigaciones de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) en el año 2020, 4 de los siete países de la región tuvieron pobreza arriba del 37 por ciento.

El deterioro ha sido de tal magnitud que cuatro de cada 10 personas afirmaron haber disminuido sus tiempos de comida producto de la pobreza.

La afirmación de la que la región está en su peor crisis de las últimas tres décadas, el Informe Estado de la Región la sustenta con la crónica debilidad de los Estados: Justicia, baja inversión y protección social, economías poco sofisticadas que generan poco empleo de calidad, deterioro político institucional, elevada y persistente pobreza y exclusión social y los altos riesgos y vulnerabilidad a desastres.

En lo que corresponde a la integración, el documento expresa que existe un impulso integracionista inaugurado a finales del siglo pasado que generó logros tangibles de desarrollo humano, pero en la actualidad muestra claras señales de agotamiento político, no obstante, el Estado de la Región ve en la integración una salida para la crisis en la crisis actual.

 

 

 

 

 

 

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