Sistema político y la democracia van en decadencia, sostiene investigación del IUDPAS

La Investigación encontró que el clientelismo político va en aumento.

El Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) junto con el Instituto Nacional Demócrata, desarrolló el conversatorio virtual “Democracia y cultura política en Honduras: Retos en el contexto de la pandemia”, en el que se expuso el atraso y el deterioro de la democracia y de la política hondureñas, y cómo la corrupción y el narcotráfico permearon los partidos políticos.

El conversatorio virtual se enmarcó en el proyecto de investigación “Cambios y persistencias en la cultura política”, en el mismo, la exrectora y directora del IUDPAS, Julieta Castellanos, realizó una línea de tiempo de los procesos electorales desde 1980 hasta 2017.

La investigación de Castellanos destaca que en los últimos procesos electorales, el nivel de abstencionismo va en aumento, la curva de abstencionismo comenzó con las elecciones de 2005, donde se reportó que el 46.20% de los hondureños inscritos en el padrón electoral no ejercieron el sufragio.

El porcentaje aumentó en las elecciones de 2009 tras el golpe de Estado, según datos del IUDPAS, por primera y única vez el abstencionismo superó a los electores, registrándose un 50.10% de hondureños que decidieron no votar. En la elección de 2013 existió una mayor cantidad de votantes, superando el 61.2% del padrón electoral, sin embargo, el descontento volvió en la última elección de 2017, donde solamente el 54.3% de la población habilitada hizo uso de su derecho al voto.

Este descontento va en aumento, según el NDI; en la zona occidental del país un 52.4% manifestó que no está interesado en asuntos políticos, similar fue el porcentaje de la zona norte 52.0%, mientras que en el sur del país el porcentaje de desinterés en asuntos políticos casi ronda el 60%.

Entre los más importantes hallazgos y conclusiones de la investigación, Castellanos sostuvo que el dinero del narco penetró la política en las últimas décadas.

Asimismo, sostuvo que “las estructuras que actualmente tiene el Partido Nacional, no es posible tenerlas fuera del poder; la continuidad en el poder ya de tres períodos consecutivos es lo que ha hecho posible que estas estructuras puedan tener arraigo”.

De la misma manera, sostuvo que para asegurar la reelección los diputados y alcaldes necesitan tener vínculos con los poderes Legislativo y Ejecutivo, bajo relaciones de subordinación y dependencia.

También resalta que el “voto rural” es más fácil de conquistar porque demanda NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas), se extiende en las crisis económicas. El “voto urbano”, más crítico y demandante de democracia, culpa a los políticos del deterioro en la calidad de vida.

Sistema político y pandemia

En este punto, el documento destaca que después de 11 procesos electorales, la crisis del sistema político y la crisis de institucionalidad eran evidentes. La pandemia por COVID-19 ha dejado en evidencia el fracaso del modelo político institucional y el modelo económico.

Detalla que la pandemia está profundizando la visión clientelista de los políticos en funciones y de quienes aspiran gobernar, al mismo tiempo, remarca que atender la emergencia sanitaria y económica debe ser un tema de Estado, de derechos de la ciudadanía, y no de proyectos vinculados políticamente bajo la categoría de dádivas.

Destaca que sin reformas políticas orientadas a profundizar la democracia y a modificar el monopolio del poder no habrá cambios que profundicen la democracia, visibiliza que estos cambios no los exige la oposición, quienes parecen estar solo interesados en ganar las elecciones para administrar el Estado y no en profundizar la democracia.

Al finalizar, enmarca que el confinamiento y la pérdida de derechos por la pandemia refuerza la visión autoritaria, militarista y centralizada del poder “hacen falta las propuestas de contrapeso, que no solo eviten retrocesos, sino que profundicen los cambios.

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