La situación de la mujer hondureña desde la perspectiva de dos sociólogas

Ambas sociólogas consideran que debe analizarse por igual la situación de hombres y mujeres.

“La mujer, por su condición de mujer, es violada, ultrajada y asesinada, generalmente por un varón, por su pareja; me preocupa mucho esto, pero también me preocupa la cantidad de homicidios que hay entre los hombres, ellos son los homicidas y las víctimas, es una preocupación que no debemos dejar solo para las mujeres, sino abordar también el campo masculino”, expresó la socióloga y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Hilda Caldera, en una entrevista con Presencia Universitaria sobre la situación de la mujer en el país.

La premisa anterior queda evidenciada con los datos del Observatorio Nacional de la Violencia que indican que en promedio una mujer pierde la vida de forma violenta al día, contabilizando hasta mayo del año en curso, según expresó la directora de dicho órgano de la Alma Máter, un total de 149 víctimas y sumando desde el 2005, casi 6,000, de cuyos casos el 50 por ciento son catalogados como femicidios y han sido ocasionados en su mayoría por su compañero sentimental.

Para evitar que más hogares sufran la pérdida de su madre, hermana, esposa o hija, Caldera considera que además del papel que juega el Estado a través de los entes de investigación y de justicia, la sociedad hondureña debe reflexionar sobre la cultura patriarcal que predomina y que coloca a la mujer, por su condición de mujer, en una posición de desventaja frente al hombre.

“Seguimos viendo acoso sexual, agresiones e incluso el asesinato de mujeres por parte de su pareja, porque creen que por su condición de hombres tienen derecho de hacer lo que quieran”, acotó la también socióloga y coordinadora de la Cátedra de Estudios de la Mujer, Karla Aguilar.

Compleja situación

Aunque en Honduras la situación de los niños y adultos mayores también es compleja, ambas académicas coinciden en que la situación de las féminas lo es aún más. A las desproporcionadas labores domésticas que las confinan a espacios que no deben ser exclusivos de su género se suma su “cosificación” tanto por parte de los hombres como de los medios de comunicación, volviéndolas aún más vulnerables.

“Confinar a la mujer al ámbito doméstico es terrible; que el hombre no quiera asumir su papel en las tareas domésticas es terrible. Aunque todo hijo tiene madre y padre, hay aproximadamente un 35 por ciento de mujeres que tienen que hacerle frente de forma solitaria al cuidado de sus hijos porque en su hogar no hay un hombre responsable; debemos cambiar los términos y hacer que el hombre asuma su rol de papá, esposo y compañero”, expuso Caldera.

Avances

Gracias al feminismo que es la lucha por la igualdad de los derechos en todos los campos, se han logrado varias conquistas en favor de la mujer, como el acceso al voto, al trabajo, a la educación y a remuneraciones más equitativas, entre otras, sin embargo, la socióloga que aunque no milita en ningún movimiento de este tipo impulsa la justicia social, reconoce y aplaude el papel de todas esas mujeres valerosas que muchas veces son ridiculizadas por su lucha, considera que aún falta mucho camino por recorrer, principalmente en los campos de la política y el trabajo doméstico.

“Todavía hay dos campos en los que en la práctica la mujer no ha avanzado, aunque en las leyes sí, uno es la política, en donde se le ridiculiza, menosprecia y hasta tilda de loca, y otro es el monopolio del trabajo doméstico. La mujer se hace cargo de los hijos, del trabajo doméstico, del cuidado de los adultos mayores, de las personas con discapacidad, de los privados de libertad; es una responsabilidad demasiado grande que la arrincona, y al tener tanta responsabilidad, le impide competir por igual con el hombre”, arguyó Caldera.

Con base en lo anterior, al ser consultada sobre las acciones que emprendería en beneficio de la mujer, si llegara a ocupar un cargo público que se lo permitiera, la docente universitaria resume su esfuerzo en básicamente dos aspectos: concientizar a hombres y mujeres por igual y crear espacios que permitan replantear qué es la masculinidad.

“De llegar a ocupar una condición de poder me gustaría mucho crear espacios para reflexionar sobre las ventajas de vivir sin estereotipos de género. Necesitamos estudiar no solo a la mujer, sino también a los hombres, su valor, cómo a ellos les afecta el machismo; sería bueno repensar que somos seres humanos diferentes, pero con iguales oportunidades”, dijo.

Aguilar, por su parte, enfocaría sus esfuerzos en restituir los derechos a la salud y educación pública y de calidad, puesto que considera que la tercerización de estos ha limitado el acceso a los mismos. Tomando en cuenta que más del 60 por ciento de los hogares hondureños son dirigidos por madres solteras, sugiere además la creación de huertos familiares para mejorar la calidad de vida de la mujer y su familia, a través de la producción de sus propios alimentos.

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