¿SOY BIPOLAR?

El 2% de la población mundial sufre este trastorno mental, en la mayoría de los casos viven sin un diagnóstico. Éste es un artículo construido desde dos ópticas.

“Muchos días estoy deprimido aun sin tener una razón”

“Cambio de estado de ánimo con facilidad y exploto en algunas ocasiones”

 

Éstos son síntomas que suelen enumerarse en un paciente con trastorno bipolar, sin embargo, para quienes lo padecen, la situación suele ser más compleja.

 

Bipolaridad, una enfermedad poco comprendida

“Estoy deprimido” suele ser una expresión cotidiana entre las personas, pero, hay que tener en cuenta que la Depresión no es lo mismo que la Tristeza. La tristeza es un sentimiento natural en los seres humanos, la Depresión es una enfermedad mental.

“En un episodio depresivo no solo me siento triste, mi cerebro en general se vuelve más lento. Mis emociones desaparecen, no puedo llorar aunque quiera hacerlo, siento que todo lo que hago y he hecho está muy mal. Intento recordar cosas y no lo consigo, tampoco logro concentrarme en una sola. Me siento cansado, con mucha ansiedad, no dejo de mover mis manos y mis piernas. Padezco de insomnio pero me cuesta levantarme de la cama por las mañanas, mi humor se vuelve insoportable durante el día y suelo ponerme violento”.     

La otra cara de la Depresión es la Manía, de ahí que en el pasado se le conociera como “trastorno maniaco-depresivo” a la enfermedad. Aunque la mayoría del tiempo un paciente permanece en el estado depresivo (incluso hasta meses), son frecuentes los episodios de euforia e hiperactividad, conocidos como Manía.

“Me obsesiono demasiado, tengo cientos de ideas en la cabeza y me involucro en todas las actividades que pueda, trabajo de más y duermo poco. Me siento extrañamente feliz y con mucha energía, la confianza en mí mismo crece desbordadamente”.

 

Tratamiento

NADIE más que un siquiatra puede diagnosticar la enfermedad. El tratamiento por lo general es una combinación de fármacos reguladores del estado de ánimo y la ansiedad, más un seguimiento psicoterapéutico.

Las causas del Trastorno tiene explicaciones tanto genéticas como sociales. Los primeros síntomas suelen aparecer en la adolescencia o en los primeros años de la adultez. Aunque bien es una enfermedad sin cura, los pacientes que llevan un tratamiento adecuado pueden llegar a tener una vida estable.

“Durante toda mi niñez y juventud tuve episodios depresivos o maniacos en pequeña escala, cuando llegué a la adultez la enfermedad se agravó. Muchas veces hice daño a mi propio cuerpo a causa de la irritabilidad y la euforia, otras veces mediante silenciosos periodos de encierro. Llegué remitido al hospital psiquiátrico después de una crisis, ahí me medicaron y comenzó una nueva etapa, debía ahora habituarme al tratamiento, soportar los daños secundarios y dejar de hacer muchas de las cosas que siempre hice”.

 

La locura no es una moda, es una enfermedad

“Muchas personas intentan simular el supuesto comportamiento de una persona con problemas mentales, tratan de vestirse de una manera, hablan de otra y modifican su rostro hasta verse como tal. Lo que hay que decirles es que adentro de los hospitales los enfermos sufren, las vidas de aquellos y aquellas a quienes llaman “locos” no es un mundo de fantasías y viajes astrales, es un universo de fármacos, sufrimientos e interminables luchas por salir adelante”.

 

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