Trabajo infantil afecta a uno de cada diez niños en Honduras

El catedrático Sergio Francisco Zepeda Maradiaga realizó una investigación sobre Trabajo infantil

El trabajo infantil en Honduras es uno de los tantos fenómenos sociales que afectan a la población entre 5 y 17 años.

El estudio de este se vuelve crucial cuando implica la pérdida del bienestar del futuro de los niños a cambio del bienestar inmediato de otras personas.

Este es el tema tratado en la más reciente investigación del catedrático Sergio Francisco Zepeda Maradiaga, publicada en el volumen 10 de la Revista Economía y Administración-E&A, la cual lleva por título “Los determinantes del trabajo infantil en Honduras”.

Zepeda cuenta con una maestría en Metodologías de la Investigación Económica y Social. Labora en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) como instructor e investigador desde el 2014 y actualmente como docente de la Carrera de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables.

Además, fue el investigador principal para el Doctorado en Ciencias del Desarrollo Humano de 2018 a 2019 y consultor en el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh) en 2017. 

En el estudio publicado en E&A, Zepeda señala que el trabajo infantil es producto de las múltiples necesidades de los hogares, principalmente cuando estos se encuentran en pobreza, y que esta razón orilla a los menores a tener mayor participación en actividades económicas. Uno de cada diez niños se encuentra en esta situación.

Lo preocupante es que en los últimos años, a pesar de los esfuerzos para combatir este fenómeno, no ha existido disminución en él, afectando a una proporción significativa de la población, donde el mayor porcentaje se ocupa en actividades de la agricultura, construcción y la minería, las cuales representan un alto nivel de peligrosidad.

A inicios de la década pasada, el trabajo infantil en Honduras afectaba a 300 mil niños y en 2003 se redujo a 250 mil como resultado de programas educativos, en los años siguientes se incorporaron más niños en las actividades económicas donde el principal empleador es el sector agrícola.

En el período estudiado, Cortés y Francisco Morazán fueron los departamentos en donde se observó un crecimiento mayor del fenómeno; la tasa más alta de este fue en 2015.

Además los resultados también reflejan que los niños con menores niveles educativos son más propensos a trabajar, contrario a esto, también indica que entre mayor sea el nivel educativo del jefe de hogar, menor es la probabilidad de que el niño labore.

Puede conocer los detalles de esta investigación accediendo al siguiente enlace:

http://bit.ly/2Usn8et

 

 

 

 

 

 

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