UNAH evalúa creación de Centro Universitario de Preservación e Investigación en la Biósfera del Río Plátano

Para el rector de la Máxima Casa de Estudios, Francisco José Herrera Alvarado, la UNAH se ve en la obligación de participar en un proyecto multidisciplinario de esta naturaleza.

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se encuentra evaluando un proyecto para el establecimiento de un Centro Universitario de Preservación e Investigación Científica en la Reserva de la Biósfera del Río Plátano, una de las áreas protegidas de mayor importancia en el Corredor Biológico Mesoamericano, por su extensión de selva tropical, siendo una región vital para la conservación debido a su territorio y diversidad biológica.

Para el rector de la Máxima Casa de Estudios, Francisco José Herrera Alvarado, la UNAH se ve en la obligación de participar en un proyecto multidisciplinario de esta naturaleza, pues como país es menester evitar que la Biósfera del Río Plátano pierda su condición de Patrimonio de la Humanidad.

Autoridades de la UNAH y de las Fuerzas Armadas (FF AA) de Honduras viajaron el 11 de septiembre del presente año en helicóptero a la Reserva de la Biósfera del Río Plátano. Por parte de la UNAH asistió el rector, Herrera Alvarado; el exdecano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH, Marco Tulio Medina; la coronel y radióloga Susy Handal; la abogada Lily Pérez Pineda, entre otros. Por parte de las Fuerzas Armadas asistió el jefe del Estado Mayor conjunto, Tito Livio Moreno, y el general René Barrientos.

“Luego se visitó el Centro de Investigación Ciudad Blanca, ubicado en el aeropuerto regional El Aguacate, Catacamas Olancho, donde se preserva material arqueológico y biológico de la zona. Este proyecto buscará el apoyo académico internacional. El plan contempla usar el Satélite Morazán de la UNAH para monitoreo satelital”, manifestó Marco Tulio Medina a Presencia Universitaria.

Se espera que este sea un proyecto multidisciplinario con la participación de expertos de la Escuela de Biología, de la Facultad de Ciencias Sociales, como de la Carrera de Antropología, de la Facultad de Ciencias Espaciales, entre otros.

Travesía por la Reserva de la Biósfera del Río Plátano

La Reserva de la Biósfera del Río Plátano (RPBR, por sus siglas en inglés), https://whc.unesco.org/en/list/196/, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1982 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), situada entre las latitudes 14°57′54″–16°00′40″ N y 85°31′23″–84°11′32” en los departamentos de Gracias a Dios, Olancho y Colón.

Con una extensión de 350,000 hectáreas, está en contigüidad con la Reserva de la Biósfera de Bosawas en Nicaragua y en ella habitan especies en peligro de extinción. En la misma se encuentra ubicada la ciudad perdida del Dios Mono o Ciudad Blanca, recientemente descubierta. Esta reserva y sus tesoros están en un riesgo enorme debido a la tala del bosque, la construcción ilegal de una carretera y la explotación y destrucción de especies en riesgo.

La reserva tiene una extensión de 9,871 kilómetros y abarca montañas y tierras bajas de selva tropical. Entre los municipios que comprende la reserva destacan la totalidad del municipio de Brus Laguna y parcialmente los municipios de Wampusirpe y Juan Francisco Bulnes (Wualumugu), en el departamento de Gracias a Dios; Dulce Nombre de Culmí en el departamento de Olancho, e Iriona en el departamento de Colón.

Según el informe “La Efectividad del Manejo Sitio de Patrimonio Mundial, Reserva del Hombre y la Biósfera del Río Plátano” http://www.bio-nica.info/biblioteca/InformeReservaRioPlatano.pdf las cinco grandes ecorregiones de la reserva son: a) Ecorregión de Humedales, con gran variedad de sistemas tales como manglares, lagunas, pantanos de agua dulce y salobre, esteros, bosques de pantano y la franja costera; b) Ecorregión de Sabana de Pino; c) Ecorregión del Bosque Latifoliado del Atlántico; d) Ecorregión de Bosque de Pino de Tierra Alta; y e) Ecorregión de la Zona Marítima.

Es de destacar que en la reserva se encuentran más de la mitad de los mamíferos conocidos en Honduras, entre ellos los monos capuchinos, los pecaríes, los venados, el tapir, el oso perezoso, el oso hormiguero, el tigrillo o el gato de monte, el jaguar y la pantera negra. Entre otras especies que habitan en la reserva destacan el tucán, el guacamayo rojo y verde, el águila crestada y el manatí.

Se han reportado 108 especies de reptiles y anfibios, con varias especies de serpientes venenosas como pitones y cuatro especies de tortugas marinas (boba, baula, tortuga verde y tortuga carey). Los peces de agua dulce incluyen el bobo mullet o el cuyamel, que son de gran importancia económica para la zona. En cuanto a la flora, se pueden encontrar árboles de más de 50 metros de altura. En el 2018 se documentaron 586 especies de plantas vasculares en las tierras bajas.

Es de reconocer que investigadores de la UNAH, desde la Facultad de Ciencias, han investigado sobre la conservación de las especies en la reserva, como es el caso de la publicación “Sobre la conservación de Myrmecophaga tridactyla (Pilosa: Myrmecophagidae) en el núcleo de la Reserva de la Biósfera del Río Plátano”, en la cual se determinó que la protección de especies vulnerables como M. tridactyla (oso hormiguero gigante) podría ayudar a proteger a otras especies que se encuentran altamente amenazadas por actividades ilegales como la caza, el acceso no autorizado al núcleo de la zona, tierras utilizadas para la agricultura y la explotación no sostenible de los recursos naturales.

Para los expertos, es altamente recomendable la continuación de vigilancia en los senderos que dan acceso al núcleo de la Biósfera para prevenir que más personas de forma ilegal exploten los recursos.

Patrimonio de la Humanidad

En 1960 se creó la Reserva Arqueológica de Ciudad Blanca, después clasificada como un Parque Arqueológico Nacional en 1969. En 1980 el área fue internacionalmente reconocida como una reserva de biósfera antes de la inscripción a la Lista de Patrimonios de la Humanidad en 1982. Se le denomina Patrimonio de la Humanidad a los lugares, monumentos o conjuntos a los que se les atribuye un valor universal excepcional.  

La reserva es de interés universal por sus componentes naturales, de biodiversidad, culturales, sociales y económicos, ya que en ella se encuentran especies amenazadas (Puma concolor, Pantthera onca, Leopardus pardales, Leopardus wiedii, Felix yaguarondi, Harpia arpia, Ara macao, Tapirusgairdi, Myrmecophaga tridáctila) y existe una interacción de grupos étnicos, con recursos arqueológicos e históricos.

“Reconocida como una joya de conservación de la naturaleza, la propiedad también alberga notables valores arqueológicos y culturales, con numerosos sitios y petroglifos precolombinos, así como las culturas vivas de las diversas comunidades locales e indígenas. Los pueblos indígenas y afrodescendientes de Río Plátano y sus alrededores incluyen a los pech, tawahkas, misquitos y garífunas, que viven junto a la población mestiza (ladina)”, señala la Unesco.

La belleza natural de la Reserva es una función entre las características diversas de su terreno y paisajes. A lo largo de la costa se pueden encontrar lagunas, como Laguna Brus y Laguna Ibans, hogar de colonias de pájaros y de vida marina. Entre algunos ríos y arroyos se encuentra el Rio Plátano, Sico, Sikre Kipahni, Uhra y Tilasunta.

La reserva contiene 28 ecosistemas terrestres y cinco marino costeros. Asimismo, el Río Plátano juega un rol importante como corredor que conecta todos los elementos del paisaje desde las escarpadas montañas hasta las llanuras costeras. Es por ello, que es importante otorgar un estado de conservación a toda la cuenca desde la cabecera hasta la desembocadura del río.

Protección e involucramiento de distintos actores

El marco legal en Honduras para las áreas protegidas es la Ley General del Ambiente, misma que establece las áreas protegidas a nivel nacional. Agregado a ello, la Ley de los Recursos Forestales, Áreas Protegidas y Vida Silvestre también existe. Este marco legal apoya los Acuerdos de Comanejo e involucramiento de la sociedad civil en todos sus niveles.

A pesar de las leyes, la reserva ha sufrido deforestación, actividades de pasto, invasión agrícola y extracción de la flora y fauna, por lo que es indispensable integrar estrategias de desarrollo, políticas y medidas que involucren a todos los sectores, disciplinas y comunidades locales.  

Es de destacar que las poblaciones indígenas en La Mosquita aún tienen una relación cercana con el ambiente natural, así como se expresa en mitos, creencias, conocimientos y prácticas. Existen planes de desarrollo hidroeléctrico en ríos cerca de la Biósfera que pueden representar enormes riesgos para la conservación y la vida de los locales, por lo que es necesario promover una mayor comprensión y protección de muchos de los sitios arqueológicos que se encuentran en los bosques, como es el caso de la Ciudad Blanca, considerado como un asentamiento mítico y legendario.

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