UNAH participa en foro “Cultura para todos”

El afiche muestra la información necesaria para acceder al foro. Aparece el ID de la reunión y la contraseña.

Ante el impacto de la pandemia COVID-19 y de la crisis que genera el distanciamiento social, la Dirección de Cultura de la Máxima Casa de Estudios, el Proyecto Teatral Futuro de San Pedro Sula y WALABIS de Tegucigalpa invitaron al sector artístico y cultural del país para explorar acciones similares o diferentes en beneficio de la sociedad a través del foro “Cultura para todos”, hoy 15 de marzo a las 5:00 de la tarde a través de la aplicación Zoom.

La iniciativa surge en primera instancia por varios colectivos y redes culturales latinoamericanas como la Red de Cultura Viva Comunitaria CVC, Ministerio de Cultura de la Nación, Argentina y gestores culturales reconocidos para socializar un proyecto de ley presentado ante el parlamento de Brasil, denominado “Ley de emergencia cultural COVID-19”, como una propuesta continental.

En ese sentido, la idea es extender esta iniciativa a los demás países latinoamericanos, de ahí que hace unos días se celebró un foro virtual entre los impulsores de la ley y parlamentarios de varios países latinoamericanos junto a gestores culturales invitados en cada país: por Honduras, por ejemplo, participó Caridad Cardona, de la organización cultural WALABIS y titular de la Dirección de Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), y también el máster Mario Mejía.

Se busca que cada nación participante pueda impulsar un proyecto de ley similar o acciones de urgencia que beneficien a los trabajadores y organizaciones culturales reconocidas afectadas en sus fuentes de trabajo o ingresos, como consecuencia de la emergencia sanitaria.

A través del foro “Cultura para todos”, que contará con la presencia del académico Mejía, se busca analizar sobre cómo establecer acciones para tener una mayor democratización del acceso a las artes y a la cultura en general, utilizando las nuevas tecnologías y desde la coyuntura de la crisis, explorar nuevas formas de difusión cultural y de acceso ciudadano.

“No  quiere decir que así será siempre. Está claro que el contacto con el público es necesario y enriquecedor, pero hay que ver de qué manera se pueden ampliar los públicos  y cómo se puede llegar a poblaciones alejadas de los centros urbanos”, enfatizó Mejía.

La convocatoria es para toda la comunidad de artistas organizados e independientes para juntos revisar la Ley de Cultura que Brasil ya aprobó y que está  poniendo a disposición de Latinoamérica y partiendo de ese marco, identificar la viabilidad o no de proponer una Ley de Emergencia Cultural. De no ser factible, gestar otras formas que puedan paliar las consecuencias de desempleo, ausencia de contratos, espacios públicos cerrados que afectan a diferentes colectivos culturales y artísticos, así como el cierre de bibliotecas comunitarias y estrategias de la sociedad.  

Relación cultura-desarrollo en contexto de emergencia sanitaria

Las relaciones entre estos conceptos son variadas.  Hay impactos en términos directos cuando al referirse al fortalecimiento de la identidad cultural, del sentido de pertenencia y del respeto a los derechos culturales se trata. Lo que incide en los procesos de desarrollo, dada la dimensión cultural en cada una de las visiones de desarrollo de las diferentes sociedades. Hay otras relaciones de carácter transversal mediante aspectos intangibles, como la capacidad que tiene la cultura de generar consenso y cohesión social en las comunidades, capacidad de resiliencia, por mencionar algunas. La cultura ofrece herramientas, técnicas y espacios para trascender y recuperarse de proyectos de violencia o de afectación a raíz de la violencia o de otro tipo. “Son de suma importancia los aportes de la participación de niños y jóvenes, y las experiencias artísticas y similares de sí mismos sobre la seguridad, su familia, su entorno, la comunidad, etc.”, añadió Mejía.

Incluso hay impactos de carácter económico en la generación de empleo en los sectores culturales-artísticos, los cuales cada vez generan más empleos. “El país debe comprender, dimensionar y encontrar diferentes formas culturalmente sostenibles así como modelos de desarrollo a partir de la puesta en valor de los activos culturales como la memoria, creatividad, sentido de pertenencia y bagajes de pueblos indígenas.

Las formas culturales tienen mucho que ver en los comportamientos sociales ante la crisis sanitaria en los contextos  culturales. “Por ejemplo, la manera en que se comportó la sociedad china fue muy muy diferente a la forma en que se comportó la sociedad española o la italiana;  allí se reflejan formas culturales de ser, hacer y comportarse de cada colectivo “, expresó Mejía.

Agregó  que “pudimos ver en China una mayor disciplina y acatamiento de las medidas, esto producto de una forma de ser de la sociedad donde hay mayor respeto a las medidas determinadas por sus gobernantes”. La forma en que se encaran las crisis es muy diferentes de una sociedad a otra y eso manifiesta un aspecto cultural importante, de allí que la crisis sirva para revisar los propios valores culturales y darse cuenta de los aspectos que se deben transformar y qué otros se deben adoptar como individuos y como sociedad para hacerle frente a las crisis y retos del desarrollo.

Para finalizar, Mejía, acotó que las formas actuales de consumo cultural en el marco de la Emergencia son variadas. Pero advirtió que todavía falta ver los cambios culturales que se avecinan para la nueva sociedad que se construirá después del COVID-19. “La UNAH está pensando crear estrategias de difusión cultural que puedan llegar al públicos a través de los recursos tecnológicos”, finalizó.

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