Uso de combustibles sólidos incide en un 30% a la carga de neumonía en la niñez, según OMS

La neumonía es una de las causas más frecuentes de mortalidad infantil.

En el marco del Día Mundial contra la Neumonía, que se conmemora el 12 de noviembre, el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la Evaluación Comparativa del Impacto de las Intervenciones contra la Neumonía en la Niñez, denota que el uso de combustibles sólidos incide en un 30% a la carga de neumonía en la niñez, mientras que la vacunación contra Hib y S. pneumoniae, el manejo eficaz de los casos, la promoción de la lactancia natural y la administración de suplementos de zinc, a través de los programas existentes, generan efectos contrarios y reducen la mortalidad infantil.  

El estudio en mención manifiesta que las intervenciones ambientales y nutricionales reducen la neumonía. La combinación de estas estrategias puede reducir la mortalidad en un 17%.

“Es una enfermedad respiratoria que afecta específicamente los pulmones, todo lo referente a la estructura histológica y a la parte celular del pulmón, produciendo presencia de pus o de alguna otra secreción”, expresó el doctor especialista en Otorrinolaringología José Alejandro Carías, quien además es docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Carías acotó que “lo  más común es que una persona aparentemente sana o con su inmunidad normal presente neumonía de origen bacteriano de la comunidad, en tanto que una persona que tenga algún tipo de enfermedad crónica relacionada como el asma, puede tener una neumonía por causas atípicas, cuyos genes no se encuentren en la comunidad”.

El galeno puntualizó que el “diagnóstico y tratamiento temprano pueden ayudar a que la enfermedad sea más fácil de tratar”. Aconsejó además “evitar contacto con personas que presenten enfermedades respiratorias y tosan constantemente".  

Estadísticas

La neumonía es responsable del 15% de las defunciones de menores de 5 años y se calcula que mató a unos 920,136 niños en 2015. Constituye la principal causa individual de mortalidad infantil afectando a niños de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional.

Cifras del 2017 indican que en el turno matutino del Hospital Escuela Universitario (HEU) se atendían hasta 70 pacientes por día, de los cuales unos 15 a 25 eran menores de un año.  

Causas

La referida enfermedad es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones, los cuales están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

La neumonía puede ser causada por virus, bacterias u hongos, siendo lo más comunes: Streptococcus pneumoniaeHaemophilus influenzae de tipo b (Hib), el virus sincitial respiratorio (es la causa más frecuente de neumonía vírica) y  Pneumocystis jiroveci (es una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/Sida, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH).

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los inmunodeprimidos presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo.

La neumonía puede propagarse por diversas vías. Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta de los niños pueden infectar los pulmones al inhalarse. También pueden propagarse por vía aérea, en gotículas producidas en tosidos o estornudos. Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior.

Síntomas

Los síntomas de la neumonía vírica y los de la bacteriana son similares, si bien los de la neumonía vírica pueden ser más numerosos que los de la bacteriana. Además hay fiebre, dolor en la espalda, dificultad respiratoria, cansancio, entre otros.  

Prevención

La neumonía puede prevenirse mediante inmunización, una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales como la contaminación del aire interior (por ejemplo, proporcionando cocinas de interior limpias a precios asequibles) y fomentando una higiene correcta en hogares hacinados. Aunque hasta el momento expertos indican que la inmunización contra la Hib, neumococos, sarampión y tos ferina es la forma más eficaz de prevenirla.

Tratamiento

La mayoría de los casos de neumonía requieren antibióticos por vía oral los cuales suelen recetarse en centros de salud. Estos casos también pueden ser diagnosticados y tratados con antibióticos orales baratos a nivel comunitario por los trabajadores de salud comunitarios capacitados y en casos de extrema gravedad se recomienda la hospitalización.

Respuesta de la OMS 

El Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de la Neumonía (GAPP) de la OMS y Unicef tiene por objetivo acelerar el control de la neumonía combinando diversas intervenciones de protección, prevención y tratamiento de la enfermedad en los niños, con medidas como las siguientes:

  • Protección de los niños de la neumonía, promoviendo la lactancia natural exclusiva y el hábito de lavarse las manos y reduciendo la contaminación del aire en interiores;
  • Prevención de la neumonía mediante la vacunación, el lavado de las manos con jabón, la reducción de la contaminación del aire doméstico, la prevención del VIH y la profilaxis con trimetoprim-sulfametoxazol en los niños infectados por el VIH o expuestos a él.
  • Tratamiento de la neumonía, sobre todo procurando que todos los niños enfermos tengan acceso a una atención sanitaria correcta (dispensada por un agente de salud comunitario o bien en un centro de salud cuando la afección revista gravedad) y reciban los antibióticos y el oxígeno que necesitan para sanar.

Varios países, entre ellos Bangladesh, India, Kenya, Uganda y Zambia, han elaborado planes distritales, estatales y nacionales para intensificar las medidas destinadas a combatir la neumonía y la diarrea. Muchos otros han integrado en sus estrategias nacionales de salud y supervivencia del niño medidas específicas contra la diarrea y la neumonía. Para muchos países, la agenda para después de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha incluido explícitamente, como acción prioritaria, acabar con las muertes prevenibles por diarrea y neumonía.

 

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