VIOLENCIA DOMÉSTICA O INTRAFAMILIAR, ¿MANIFESTACIÓN DE PODER DESIGUAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES?

La violencia contra la mujer tiene diversas manifestaciones y debe ser denunciada.

La Convención Interamericana Belém Do Pará define la violencia contra la mujer como cualquier acción o conducta basada en su género que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público como en el privado y considera que la misma constituye una violación de sus derechos humanos y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres.

Aunque existen diversos tipos de violencia contra las féminas, en Honduras la doméstica y la intrafamiliar son las más comunes, ambas son las primeras causas de denuncia ante la Fiscalía Especial de la Mujer, con un promedio de 8 a 15 diarias.

Tipos de violencia

La violencia doméstica es cualquier tipo de agresión física, psicológica, sexual, patrimonial o económica, que cause dolor, pena, sufrimiento y humillación a la mujer de parte de su compañero o excompañero de hogar, novio o padre de sus hijos. La duración de cada etapa puede durar desde sólo unos segundos hasta varios años

Baja autoestima, intenciones suicidas, desconfianza, negación de la situación, quebrantamiento general de la salud, ansiedad o depresión, miedo o fatiga, abuso de alcohol o medicamentos para el nerviosismo, sumisión y conformismo son las principales características que presentan las víctimas.

La violencia intrafamiliar, por su parte, es todo acto, conducta o sentimiento que uno o más miembros de la familia provoca hacia otros, causándoles daño, sufrimiento o destrucción a sus bienes.

Esta se da en el seno de la familia entre esposos, compañeros de hogar, de padres a hijos, de hijos a padres, de nietos a abuelos, etc. La misma puede ser violencia física, psicológica, sexual y patrimonial y está tipificada en la legislación hondureña.

Violencia en cifras

“Honduras se ha caracterizado por ser un país sumamente agresor contra sus mujeres, adolescentes y niñas; las agresiones vienen en diferentes formas, desde acosos, violaciones sexuales, lesiones, golpes, actos de lujuria, violencia doméstica e intrafamiliar. Dentro de esta gama, la última expresión de violencia es la muerte, aseguró Neesa Medina, analista de seguridad y género del Centro de Derechos de Mujeres (CDM)

Durante el año 2014 la sede del Ministerio Público en el Distrito Central atendió 1,990 denuncias de violencia doméstica y 87 casos de violencia sexual.

Mientras tanto la Dirección de Medicina Forense recibió entre enero y septiembre del mismo año un total de siete mil 20 requerimientos fiscales para evaluación médico legal en todo el país, de los cuales 1855 fueron por mujer agredida, 1715 por delitos sexuales y 95 por menor maltratada.

Las evaluaciones de mujer agredida víctima de violencia doméstica indican que el rango más afectado es entre los 20 y 34 años de edad con el 64.5% (1196), seguido por el de 10 a 19 años con 185 casos.

De los delitos sexuales, el 91.4% (1568) de las evaluaciones fueron realizadas a mujeres y niñas menores de 24 años; 1214 de las víctimas tenían entre 10 y 19 años. La incidencia de delitos sexuales en las niñas de 0 a 9 años constituyen el 14.5% (248) del total de los requerimientos.

Pasos para denunciar

La abogada Ivania López, coordinadora del programa de Prevención y Atención a la Violencia Contra las Mujeres del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), señaló que muchas de las víctimas justifican las acciones de sus agresores por miedo o porque desconocen que no solo los golpes son violencia y que deben denunciar los hechos.

López explicó que la violencia se refleja de muchas maneras y que aunque hay rasgos distintivos, en ocasiones es difícil percibirla.

Al respecto, la fiscal especial de la mujer, Irma Grissel Amaya, indicó que la Fiscalía de la Mujer cuenta con varias unidades, entre ellas la Oficina de Atención Integral a Víctimas, que brinda acompañamiento emocional y legal a las víctimas.

“De acuerdo con el tipo de denuncia y la exposición de los hechos se determina si se trata de violencia doméstica, intrafamiliar o sexual y se le da todo el abordaje emocional. Si se trata de violencia doméstica se envía la denuncia a los juzgados de violencia doméstica y allá se le asigna una audiencia y la Fiscalía la representa hasta que se dicta una sentencia”, explicó.

Amaya dijo que en caso de que sea un caso grave y que la víctima incluso corra el riesgo de perder la vida, además del abordaje emocional y legal, se le brinda protección.

“La protección puede consistir en enviarla a un lugar seguro  que puede ser una casa refugio o el lugar que el Ministerio Público determine, a los servicios de salud pública o a los servicios de salud emocional y se le da el servicio de acompañamiento de protección de testigo”, agregó.

Penalización de los hechos

El artículo 179 del Código Penal establece que quien emplee la fuerza, intimidación o haga objeto de persecución a su cónyuge o ex cónyuge, a la persona con quien conviva o haya mantenido una relación concubinaria o a aquella con quien haya procreado un hijo con la finalidad de causarle daño físico o emocional o para dañar sus bienes, será sancionado.

Las sanciones por violencia intrafamiliar pueden ir desde uno hasta cuatro años sin perjuicio de la pena que corresponda a las lesiones o daños causados a las víctimas pero las consecuencias en ocasiones van más allá de la justicia.

En ese sentido Médicos Sin Fronteras (MSF), una organización humanitaria internacional con presencia en Honduras desde hace 40 años, creó en el 2011, en alianza con la Secretaría de Salud, el Servicio Prioritario, a través del cual se brinda atención integral y confidencial a las personas víctimas de violencia, sobre todo sexual, para prevenir la infección de VIH en los primeros tres días después de una agresión.

El Servicio Prioritario es ofrecido en los centros de salud Alonso Suazo, Las Crucitas, Los Pinos y en las salas de emergencias del Hospital Escuela Universitario, para prevenir la infección de VIH en los primeros tres días después del hecho, no así el embarazo ya que aunque existe la Píldora Anticonceptiva de Emergencia (PAE), en Honduras esta es ilegal.

En el período de enero a noviembre del 2014 en la clínica de atención integral del centro de salud Alonso Suazo se ofreció asistencia médica, psicológica y social a 459 personas; 184 de estas acudieron por alguna agresión sexual. Las más afectadas son las mujeres en edades fértiles de 11 a 15 años y de 19 a 45 años.

Fernando Reyes, encargado de Comunicación de Médicos Sin Fronteras (MSF), manifestó que uno de los principales obstáculos del proyecto es la ausencia de refugios y de un protocolo nacional para la atención adecuada a los sobrevivientes de violencia.

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