YVAN BERTET: "ME ENCANTA PODER TRABAJAR AQUÍ"

Yvan Bertet es el actual director de la Orquesta de Cámara de la UNAH.

Yvan Bertet es el actual director de la Orquesta de Cámara de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), conocido en los círculos musicales del país por su origen francés y su amor por la flauta traversa. En esta entrevista, Presencia Universitaria hace un recorrido a través de la trayectoria músical y académica de este docente de la UNAH.

Presencia Universitaria: Yvan entiendo que es francés, cuéntenos un poco de su historia.

Yvan Bertet: Yo soy originario del centro-oeste de Francia, se llama Châtellerault, que queda como a 350 km al suroeste de París. Allá hice estudios generales, normales, un bachiller en letras con opción de idiomas y música. Después, a los diecisiete me gradué de bachiller. Ya estaba estudiando música en el Conservatorio de la pequeña ciudad en la que estaban viviendo mis papás; de ahí decidí perfeccionarme en París y me fui a los 17 allá, donde viví diez años y estudié en varios conservatorios. Estuve trabajando también como maestro de clases en Escuela Nacionales de Música, tocando en diferentes orquestas. Hice muchas cosas en esos diez años en París, hasta que en el 2008 vine a estas tierras, de gira por Honduras y mi primer concierto fue en noviembre de 2008, que fue mi primer acercamiento a Honduras.

PU: ¿Fue parte de alguna actividad?

YB: Sí, bueno... allá estuve tocando en una Orquesta Sinfónica Latinoamericana, entonces habían varios latinos, guatemaltecos, había un hondureño, brasileños, etcétera. Y justamente ese hondureño, el maestro Jorge Luis Banegas, que ha trabajado en la Escuela de Música y el fue mi contacto a comienzos de 2008 durante marzo, abril. A mí siempre me ha gustado América Latina, había viajado varias veces a México en el 2003 y 2004 y a comienzos del 2008 él me dijo: "Mirá, Yvan, al final del año voy a ir a dirigir la Filarmónica de Honduras y quisiera que tocaras conmigo algún concierto de flauta. Vos sólo poné el boleto de avión y nos vamos". Así fue. Vine aquí y me quedé casi tres semanas, porque allá eran vacaciones y aproveché; di varios conciertos de solista, toqué varios repertorios de Vivaldi, de Bach la Suite número 2, y di una semana de talleres de flauta en la antigua sede de la Filarmónica a muchachos del Conservatorio, de la Escuela de Música y de la Universidad. Salió todo bien, y un día antes de viajar me dijo (Banegas) que tenía que venir a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), porque ahí hay una carrera de música. El acercamiento fue bueno porque vine aquí y hablé con los jefes y coordinadores y me hicieron una entrevista. Les dije sobre mis ganas de venir aquí a laborar y me ofrecieron un contrato de maestro invitado y vine en el primer período de 2009. Me iba muy bien en París, pero estaba recluido en el mismo círculo, el mismo ambiente, el mismo país y quería salir de ahí y así fue como todo empezó. Primero como maestro invitado, después hubo ese dichoso o maldito golpe de Estado, entonces tuve que regresar a Francia cinco meses al final del 2009, en los que aproveché para legalizar los títulos, y después ya volví definitivamente en febrero de 2010.

PU: En esos primeros meses de 2009 en los que ya estuvo en Honduras y luego regresó, ¿cuáles fueron sus primeras impresiones en cuanto al desarrollo musical en Honduras, así como las diferencias entre lo que conocía en su carrera en Francia y luego en América Latina?

YB: Fue un poco como un shock, algo normal por el nivel, pero también por los materiales. Hay muchas carencias en todo e incluso en estos momentos hay unos muchachos que tocan con unos instrumentos que (se inclina y hace una reverencia) es tremendo y todo es por la situación económica. Tener un buen instrumento es caro, pero si no se puede se debe nivelar y rápidamente me di cuenta que había bastante talento, gente que realmente quiere, tiene ganas de ser músico y de luchar. De por sí, ya el ser músico es bastante difícil en cualquier parte del mundo; y en un país así como Honduras es más difícil aún por las oportunidades de trabajo. Hay muy pocas. Es visto como un trabajo de "vago", porque preguntan "¿Y qué vas a ser? ¿Vas a vivir de eso? ¿Vas a vivir debajo de un puente?"; pero ese mismo refrán lo viví en Francia. Estaba dando clases y los papás de mis alumnos me decían: "Pero, aparte de la música, ¿qué más haces?". Me encontré con que hay bastantes buenos muchachos, buenos elementos tanto en flauta, que es mi área, como en cuerdas: piano, guitarra. En ese primer acercamiento vi poco; pero la carrera ha crecido bastante desde que llegué en 2009 hasta ahorita, ha vivido un boom esta carrera, se ha desarrollado en tan poco tiempo, ni siquiera hay espacio para acoger a todos los músicos.

PU: ¿Qué le ha parecido la propuesta de música hondureña fuera del ámbito académico?

YB: Hay bastantes grupos fuera de la universidad, aún la mayoría son muchachos de aquí: graduados o por graduarse de la carrera de música y hay bastante género. Música clásica hay, pero desgraciadamente muy poca porque no tiene muy buen estatus y es bien difícil tener un pequeño grupo y proponer un concierto de música clásica porque hay poca gente interesada; pero de jazz sobre todo sí hay varios grupos. Muchachos que salieron de aquí graduados y que pusieron conservatorios privados y tienen grupos, tocan. Incluso desde que yo llegué aquí he visto crecer el ámbito musical en general, con varios grupos, en varios lugares y de todo género. Igual, aquí empezamos el grupo Satuyé, que es una fusión de jazz con parranda garífuna, haciendo una propuesta musical y, de hecho, hay varios chepeones a los que les gustó la propuesta e hicieron sus cosas, pero eso está bien porque no es imitar ni copiar ni nada, sólo es que les gustó y quieren hacerlo también y hemos sido impulsores. Desde ahí nacen más grupos. Incluso de la Escuela de Música hay jóvenes que se unen para música latina; y eso está bien mientras haya más y mejores.

PU: Así que hay propuestas, hay grupos y sé que tenemos a hondureños con formación, conocimientos musicales y talento; sin embargo, ¿cree que hay que crecer en la instrucción musical?

YB: Aquí, al nivel de la universidad y en la carrera definitivamente tenemos carencia de docentes de otras áreas, de otros instrumentos. Por ejemplo, estamos bien servidos en cuerdas, piano, guitarra; también en flauta. Ahora hay un poco de metales también, pero falta un maestro de cada instrumento de viento, digamos. Hay bastantes carencias y también de opciones de maestrías, pero la idea es seguir nivelando hacia arriba. Porque habría que becar a los alumnos, que se vayan del país después de su licenciatura a sacar maestría, pero que vuelvan y después darles chance que cuando regresen con su maestría abrirles las puertas también; porque son de aquí, son hondureños que se fueron a estudiar y tienen el deseo, varios tienen el deseo de seguir nivelando aquí. Pero si al regresar no encuentran trabajo, pues con el tiempo van decidiendo mejor no regresar. Creo que eso es clave, becarlos y que se vayan a estudiar un par de años, pero que se comprometan a regresar. Eso sí sería excelente, si se les ofrece maestrías en varias áreas.

PU: En su tiempo trabajando en la UNAH, ¿en qué clases se ha desempeñado como docente?, ¿cuál ha sido su trayectoria?

YB: Bueno, para empezar mi especialización es en flauta traversa y cuando llegué aquí primero di flauta traversa. Y bueno, como se hace en la mayoría de las universidades, en EE.UU. y otros lugares, el docente de un instrumento da también música de cámara, que es un conjunto de tres, cuatro, cinco, seis o siete músicos. Después de flauta traversa, flauta y música de cámara; luego, en el transcurso de 2010, se habló de abrir una orquesta, o reabrir una orquesta de cámara y ese proyecto se realizó gracias al antiguo jefe de la carrera, Edgardo Ramírez, y obviamente con el apoyo de la rectora, Julieta Castellanos y entonces reabrimos la Orquesta de Cámara el 1 de octubre de 2010. Me dijeron: "¿qué te parece si te encargás de la orquesta, la dirección artística de la orquesta?" y acepté, dije que sí.

PU: ¿Ahí empezó su carrera de director?

YB: Así es, sí.

PU: Imagino que no es fácil pasar de ser músico a dirigir un grupo. ¿Lo motivó algo más aparte del reto?

YB: Bueno... eso mismo. Amo los retos. Y es que si es en el ámbito musical, genial. También es una nueva cuerda... no sé si en español existe esta frase, en francés sí. Pero es una nueva experiencia: hacer la música, pero de otra manera. ¿Entiende? Es otro "approach" (acercamiento) a la música, ha sido una experiencia increíble. Aprendí bastante y aún todavía lo hago.

PU: ¿Qué disfruta más: ser flautista o director?

YB: Amo los dos, sinceramente. Pero, si tuviera que decidir sería el ser flautista porque la flauta es mi compañera de vida, empecé con ella a los 6 años y medio. Tengo años en eso y prefiero hacerla (la música) yo, o sea tocar la flauta, tocar el aire, como digo yo, es lo que prefiero. Pero, dirigir una orquesta es bastante emocionante. Es diferente y complementario.

PU: ¿De qué directores ha tomado pauta para decir "este es el estilo del cual quiero empezar a sacar el mío"?

YB: Bueno, hay bases grandes. Digamos, por ejemplo, uno de los ex directores de la Filarmónica de Berlín, Herbert vos Karajan, un gran maestro que ya murió y que es una gran figura de la dirección a nivel mundial, increíble. También otro maestro, gran director, Kurt Masur y quien ya es un don viejito y sí, son grandes referencias para mí. Son genios.

PU ¿Pudo estar bajo la dirección de ellos?

YB: No, no... ellos dirigían la Filarmónica de Berlín y estaban... lejos, desgraciadamente no. He estado bajo la batuta de varios directores, pero no a esos niveles, que son superestrellas. Pueden hacer música así, sólo con una mirada, un gesto, una señal y eso es tremendo. No hay necesidad de una batuta a veces; luego hay muchos directores que marcan todo y no. Es como cuando uno va a manejar un carro, no es necesario estar rígido y completamente encima del timón, sólo con un gesto de la mano ya suena la orquesta y es genial. Y también darle espacio a la orquesta para que se exprese.

PU: Como flautista, ¿quiénes lo marcaron en su carrera como flautista?

YB: Obviamente, todos mis maestros. Bueno, unos más que otros; mi primer maestro en el Conservatorio en casa de mis papás, estuve diez años con él y me enseñó todo, fue mi primer "approach" con la flauta. Y después cuando llegué a París, Catherine Cantin, la que fue la primera mujer en formar parte de la Orquesta de la Ópera de París hace más de treinta o cuarenta años, una mujer difícil, muy cuadrada, muy dura de carácter. Ahí fue como una gran cachetada cuando yo entré. Después sin duda alguna, mi último maestro, que era flautista de la Orquesta de París, me pulió, pulió el diamante, tanto como flautista como ser humano. Lo considero un padre espiritual en muchas áreas y eso fue una experiencia de vida tremenda, en cuestión de mi educación esos fueron los personajes que me marcaron. No es por ser francés pero en Francia tenemos la escuela francesa de flauta, una de las cunas en el mundo en flauta y la mayoría de los flautistas que más me gustan son franceses. No denigro nada, hay alemanes muy buenos, ingleses también y norteamericanos; incluso hay latinos, flautistas venezolanos hay muy, muy buenos.

PU: Como director de la Orquesta de Cámara de la UNAH, ¿qué retos y qué satisfacciones ha tenido en el tiempo que ha estado con ella?

YB: Satisfacción, bueno... primero cuando los veo con esa chispa cuando están tocando. No estamos hablando del trabajo técnico, sino cuando estamos ensayando o tocando en concierto y que los veo bien metidos en lo que están haciendo y tratando de dar lo mejor, viviendo lo que están haciendo, es la más grande satisfacción; para ellos y para mí. Después la más grande satisfacción es con los aplausos del público. Y los retos, a veces es un repertorio difícil y tener que luchar todos los días con los problemas técnicos, pero dar lo mejor siempre. Pero, por lo general, siempre son buenas experiencias.

PU: Mencionaba sobre los flautistas latinos, ¿cómo fue venir de una escuela que tiene mucha tradición clásica a encontrarse con los sonidos, los ritmos, la diferencia latina? ¿Cómo sonó en sus oídos?

YB: Para mí fue genial, eso es lo que quería. Porque toda mi formación ha sido clásica, muy clásica y académica, pero para terminar de formarse después del título y hay que ir al terreno, en la calle. Y foguearse, acercarse a más géneros, no hay que ser cerrados. Nunca he sido cerrado a sólo lo clásico, por ejemplo. Incluso en Francia, desde ya hace años, me encantaba escuchar salsa, música cubana que lleva bastante flauta y la música venezolana también. Entonces llevaba eso y necesitaba vivirlo; allá es bien difícil tocar en un grupo de salsa y que sea serio y que tenga "feeling" porque sólo el latino tiene eso. Pero aquí tuve la experiencia de tocar en muy buenos grupos de salsa en Costa Rica, en Puerto Rico y uno siempre aprende, aprendí bastante en la academia, pero aquí en Honduras todo ha sido una enseñanza.

PU: La propuesta del grupo Satuyé, del cual usted es uno de los fundadores, si mal no tengo entendido...

YB: Fundador no, porque soy el tercer miembro. Los fundadores son German Barahona, que se graduó aquí de la carrera, en guitarra; y Roger García que también se graduó de aquí. Los dos son colegas míos. El proyecto de vida era de German, porque fue una tesis que hizo sobre la música garífuna; luego los dos lo empezaron como dúo Satuyé, luego como trío Satuyé porque cuando llegué aquí querían incluir algunos sonidos de flauta, nos llevamos bien y hemos crecido así que ahora es grupo Satuyé. Incluso German quiere que el grupo sea abierto y en algunas presentaciones abrimos puertas a otros colegas, a otros músicos.

PU: ¿Por qué decidió en Honduras?

YB: Me encanta, me encanta poder trabajar aquí, en esta universidad, me encanta también trabajar con estos muchachos, los grupos de flauta, la orquesta, tengo un buen puesto, no me quejo. Estoy bien realizado, con mucha carga y mucha responsabilidad, y hay cosas negativas obviamente, pero pesan más las positivas porque estoy haciendo música todos los días y además estando aquí he tenido bastantes oportunidades de viajar a festivales, a dirigir otras orquestas en El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Puerto Rico, festivales en Ecuador. Cosa que en mi país hubiera sido más limitado, porque como decimos, desgraciadamente nadie es profeta en su tierra y es cierto.

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