Discurso del director de la Editorial Universitaria, Evaristo López, en el marco del lanzamiento del macroproyecto SEALO, y la presentación del libro “Lo esencial”

9 de Marzo del 2018

Buenos días, queridas amigos y amigos, autoridades universitarias:

Debo comenzar diciendo que he sido el primer sorprendido cuando las autoridades me anunciaron que yo estaba entre la lista de personalidades que representan el ideario de Lo Esencial. Desde luego, me siento halagado y agradecido con mis colegas y autoridades, y entiendo que lo que aquí se valora no es la ejemplaridad, pues lejos estoy por situarme en tal pedestal. Me he preguntado, pues, por qué, si soy como cualquier otro entre tantos académicos, sociólogos, poetas, pedagogos o investigadores.  

A mi edad puedo asegurarles, continúo aprendiendo y conversando sobre lo que ha constituido una de las pasiones más edificantes de mi vida: los libros y la fotografía. He sido un impresor de libros y apasionado de la fotografía. En los años 60 mi padre tenía una imprenta ubicada en el barrio La Ronda. Comenzaba a estudiar Derecho y un día quise aprender el oficio. La imprenta fue una universidad de mi vida. Tras una temporada estudiando en Alemania, acompañé a mi padre hasta su fallecimiento y me hice cargo del negocio familiar. Todavía tengo en la memoria el olor a tinta fresca, el sonido reiterado de las máquinas, el tacto intacto de la papelería, las planchas, los negativos. Más que una empresa, una imprenta es un universo donde se materializa el pensamiento de una época. Por la imprenta pasaron sociólogos, antropólogos, pedagogos, poetas y artistas de diversas disciplinas, que buscaban hacer un poco de luz en este país abismal. A todos ellos los vi siempre con admiración y respeto, y puedo decir con felicidad que desde mis posibilidades pude poner mi grano de arena para el nacimiento de tantos libros hondureños. Así cuando me he preguntado sobre la razón por la cual me encuentro frente a ustedes, se debe a que he sido una especie de médium en este proceso de construcción de la cultura.

Los valores de ética, identidad, cultura y ciudadanía son los ejes fundamentales sobre los cuales se erige una verdadera Reforma Universitaria, una verdadera reforma del ser humano, del estudiante. El saber no está solo en las complejidades de la ciencia, ni en los laberintos del progreso. Hay un saber esencial que está en el esmero, la pasión y la voluntad con la que hacemos las cosas. Ya lo decía también nuestro Alfonso Guillén Zelaya, tan lúcido y adelantado, pero también tan manipulado en boca de la demagogia y los discursos políticos: “Lo esencial no está en ser poeta, o artista, ni filosofo. Lo esencial está en que cada uno tenga la dignidad de su trabajo, el orgullo de hacer las cosas bien, el entusiasmo de sentirse satisfecho, de querer lo suyo. Es la sana recompensa de los fuertes, de los que tienen el corazón robusto y el espíritu límpido”. ¿Qué es Lo Esencial, pues, de la Reforma? Lo esencial, decía Antoine Saint-Exupéry, es invisible a los ojos. Pero no al corazón ni a la conciencia, que es donde comienza nuestra verdadera reforma ciudadana: una reforma ciudadana, universitaria, emancipadora. Si logramos que una sola generación de hombres y mujeres se forme libre en los valores de Lo Esencial, ya nadie podrá arrebatarles esa conquista, ya nadie podrá arrebatarles ese tesoro.



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