FIN DEL ESPECTADOR

12 de Diciembre del 2013

Por Joseph Malta[1]

Son varios los responsables de un feliz invento “Diplomado en Gestión Cultural y Voluntariado para el Desarrollo”, que la UNAH inaugura en el Museo de la Identidad Nacional (MIN) y que también tendrá lugar en el Centro de Arte y Cultura (CAC-UNAH). La del mayor ideal, y la de mayor voluntad concreta es la Dra. Rutilia Calderón, Vicerrectora Académica de la UNAH. Yo siempre lo vi como un Taller Académico en “Voluntariado Cultural”; siendo parte de un paquete, donde el año pasado, también desde la Vicerrectoría Académica de la UNAH, se propició un Taller de Ensayo “José Cecilio del Valle”, con Livio Ramírez como tallerista; y había iniciado la idea del Taller de Poesía “Roberto Sosa”, que Eduardo Bärh, próximamente concretará la propuesta. De pronto, se dio la complicidad: la respuesta a la primera propuesta del Taller de Voluntariado Cultural, realizada por el Profesor Mario Mejía fue unánime, siendo que todas las Unidades involucradas, la misma Vicerrectoría Académica, la Dirección de Vinculación Universidad Sociedad (Departamento de EANF), y la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VRA-PROCAD), respondieron como si se tratara de un Diplomado, y de ahí nos colgamos de la idea, y al Profesor Mejía le llevó más tiempo, mediando observaciones, hasta llegar a la propuesta óptima del Plan de Estudio que inicia este 21 de junio. No es que una cosa sea mejor que la otra, pero para una modalidad de formación de formadores, queda mejor la oferta del Diplomado. La UNAH ha reunido, más que para enseñar, a reflexionar y gestionar el conocimiento, entre todos, a miembros de la plataforma nacional de gestión cultural y desarrollo (representada por SCAD, SEPLAN, AMHON, El Heraldo); a una representación de las principales unidades miembros del Sistema de Cultura de UNAH, incluidas todas las Vicerrectorías, priorizando a tres Facultades: humanidades, ciencias sociales y economía, y a Direcciones Académicas importantes, con extensiva inclusión de la Dirección de Educación Superior; en otro nivel, se incluyó al Sub Sistema de Difusión Científica, Creativa y Cultural, que entre otras instancias, se conforma de la librería, biblioteca y editorial universitaria. La lista de los treinta aprendices y maestros de voluntariado cultural se cierra con una representación especial, como ser los Centros Regionales Universitarios de la UNAH, a través de los grupos gestores de lo esencial: ética, identidad, cultura y ciudadanía.   

 

  El origen de la nueva oferta de la UNAH, en el campo de la Educación Alternativa No Formal (EANF-Diplomado Superior) fue el componente de voluntariado del Programa Conjunto del Sistema de las Naciones Unidas “Creatividad e Identidad Cultural para el Desarrollo Local”. Con el mismo Programa Conjunto se realizó la primera promoción del Diplomado en Gestión Cultural (con énfasis en proyectos de cooperación internacional). La UNAH fue importante en la estrategia de salida del Programa Conjunto y agregó a sus líneas de trabajo de su propio Programa Lo Esencial iniciativas de un Plan de Sostenibilidad del Programa Conjunto. Lo más importante del Programa Conjunto es que colocó la plataforma nacional de la cultura; nos hizo el puente para trabajar en este tema con la SCAD (y sus Consejos Regionales de la Cultura), con SEPLAN (y los Consejos Regionales de Desarrollo), con AMHON (y las mancomunidades). La UNAH aporta mediante los Centros Regionales Universitarios. Todas esas son las macro instituciones del desarrollo. También, el Programa Conjunto le hizo a la UNAH puente internacional al dejarla conectada con la Universidad de Girona España (UdG): aquí, un proyecto concursable se ganó ante AECID, y junto con la UdG, se realizó una pasantía en gestión cultural en Girona España, un seminario internacional en gestión cultural, van –en proceso- varias investigaciones en el campo de la economía de la cultura desde la Maestría en Metodologías de Investigación Económica y Social de la UNAH, y se redactó la carta constitutiva de la red internacional de formación en gestión cultural y desarrollo.

 

   Hay un interés especial en cubrir un mapa de formación en gestión cultural. No está todo dicho, pero las construcciones van así: Talleres: de ensayo “José Cecilio del Valle”, de poesía “Roberto Sosa”, y de voluntariado cultural; diplomados: gestión de proyectos culturales, y gestión cultural y voluntariado para el desarrollo; maestrías: conservación y gestión del patrimonio cultural para el desarrollo. ¿Por qué la UNAH coloca en su oferta educativa de Lo Esencial un Diplomado que reúne temas complejos de gestión, cultura, voluntariado y desarrollo? Son varias las razones a saber: 1. Poner en marcha el Proyecto de Voluntarios Nacionales Universitarios de la UNAH. 2. Coadyuvar al éxito del Programa Internacional de Formación en Gestión Cultural y Desarrollo. 3. Formar a formadores en voluntariado cultural para el desarrollo, y que los mismos asuman formular el diagnóstico general de necesidades de formación en gestión cultural. 4. Incursionar desde la gestión cultural en el debate nacional sobre el desarrollo humano sostenible. 5. Contribuir a consolidar una red nacional de voluntariado cultural. Con todo ello, la UNAH pone en marcha el Proyecto de Voluntarios Nacionales Universitarios, compromiso que firmó con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas. Entre otros compromisos, los participantes tienen que replicar el Diplomado en formato taller, cada uno ante treinta estudiantes del nivel universitario de cualquiera de las veinte universidades del país, culminando –esto- con una red nacional de novecientos voluntarios culturales.

 

   Hay una vulgar degeneración que apunta a pedir una paga por el voluntariado, matando el concepto ciudadano de voluntariado. El voluntariado tiene que ver con la vida laboral, pero no es círculo de espera, una estrategia de concurso o un sustituto al empleo. Carmen Amaro, cubana, experta internacional en ética y bioética, explica que el voluntariado debe ser una cosa intrínseca de la formación del individuo, mismo que tiene que ser un profesional, un voluntario, un ciudadano y un patriota. Quiero reiterar que ser voluntario no tiene que ver con si se es o no empleado, si recibimos o no una paga; ser voluntario es una actitud, una formación, un modo de ser, y un mecanismo de trascender en comunidad. Si hay algo a ganar, pudiera ser la trascendencia de tus buenas intenciones reflejadas en otros. Queda muy lejos de esto y muy reprobada la simple noción del animador cultural.

 

   Treinta participantes, estarán involucrados en el Diplomado desde el 21 de junio al 09 de noviembre de 2013. Una metodología interactiva, participativa, constructivista, es la promesa: de mentor horizontal, como dice Gabriel Cámara; de aprendizaje entre iguales, como diría Paulo Freire; de talante humano, lo insistió Xavier Gorostiaga. Es de entender y/o asumir que el Director de Desarrollo Socio Económico y Ambiente de AMHON tiene algo que enseñar; lo mismo la Decana de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNAH; y el Director de Librerías Universitarias de la UNAH, por mencionar a algunos. Ellos, y otros, desde su condición de alumnos, hacen la diferencia, en una reunión académica cultural, donde todos aprenderán del conocimiento y la forma de ser del otro. Aquí, vale mencionar que la UNAH desde su plan de desarrollo de 1967-1972 promete la formación de hombres de cultura, hombres de región y hombres productivos.   

 

   El voluntario es alguien que no trabaja a ratos, solo porque no media relación comercial; por lo contrario, es alguien que tiene una entrega plena de su tiempo, sus inquietudes, sus intencionalidades. Trasciende su individualidad, y se arropa del sentido de comunidad. Hay muchas formas de saber y llegar al voluntariado. De las que más sabemos, son de aquellas que se practican en el campo social: son personas que ya tienen ocupaciones formales y andan buscando más ocupaciones (se complican su vida para resolver otras vidas). Y conocemos del voluntariado de estudiantes, que tiene un campo fértil de aprendizaje en el voluntariado. Hoy se acostumbra que los jóvenes tengan estudio – trabajo, y ello le da plenitud a los estudios técnicos y universitarios. Pero, creo que el campo ideal sería el de estudio – voluntariado. Los jóvenes no deben llegar primero al trabajo, forzados al trabajo por el camino de las necesidades económicas; lo primero es la capacidad de transformar, de involucrarse, de ser útiles a los demás, de auto realizarse. El voluntariado es el “fin del espectador”: es la capacidad de tener ocupaciones formales, y aun así andar buscando más ocupaciones alternas/paralelas, donde en la conjunción de cosas uno se encuentre como persona, como ser, como gente. El voluntariado como fin del espectador es preguntarse y responderse del cómo renovar mi carrera, mi profesión, mi oficio, lo que soy y si realmente lo soy.

 

   En especial, el voluntariado cultural necesita ponerle “fin al espectador”. No nos podemos desprender de los tecnicismos de la gestión cultural, que eso es lo que tradicionalmente enseñan todos los niveles educativos que atienden la gestión: enseñan a diseñar y/o diagnosticar un fenómeno (la realidad), la planificación estratégica, formulación de proyectos, gestión de recursos, administración de procesos. Siempre hará falta, el para qué aprendemos eso. Pues, el voluntariado cultural no tanto necesita adquirir la experiencia de la gestión, así como si le es imprescindible aprender la estrategia de la transformación de lugares, comunidades, familias, vidas y personas. El reto es un voluntario cultural que se apunte a una militancia ética (local y global). Es una militancia no por los temas instrumentales. Es una militancia que luche contra la aculturización, la marginación, la exclusión, la esclavización, la dominación. Por ello, en los contenidos de este Diplomado de la UNAH, se intentará esbozar una visión ampliada del concepto de cultura; valorar a los recursos culturales como capital para el desarrollo humano; generar las herramientas y medios para participar en la vida cultural; definir al voluntariado como acción cultural; y desde luego, aprender a instrumentalizar los procesos de desarrollo, actividades, proyectos culturales, promoción cultural. Todo esto es el fin del espectador y el inicio del voluntariado cultural universitario. Se trata de gente con arraigo, consciente y con ideas del cambio cultural-obligado. A nivel institucional, se trata de llegar al concepto de macro universidad cultural desde sus mínimos culturales: plan y política de cultura, agenda cultural, sistema de difusión cultural, interculturalidad, empresas creativas culturales, alianzas internacionales en cultura, talleres académicos culturales, y voluntariado cultural.

 

   Para saber más, aconsejo estudiar las lecciones de Bernardo Kliksberg en el libro Primero la Gente “Las tesis del voluntariado”. Y aconsejo meditar sobre el sentido de la caridad, legado por el Papa Benedicto XVI en su Carta Encíclica Deus Caritas Est (Dios es Amor), que también va dirigida a todos los fieles laicos. Debemos rescatar la escuela y universidad cívica. La UNAH tiene que agradecer a Carmen Amaro, antes mencionada; a Alfons Martinell (Universidad de Girona), mentor internacional sobre “vida cultural”; y a Allan Burn (Universidad de Florida), experto en antropología socio cultural y la noción de cultura profunda. Ellos tres, están de cerca de este proyecto. Ellos no quisieron ser un simple espectador de la película cruel de este mundo.

Revisión final, 24 de junio de 2013,

Ciudad Universitaria “José Trinidad Reyes” - UNAH  



[1] Socio-economista y Doctor en Gestión del Desarrollo. Coordinador de Gestión Cultural y Difusión Científica Creativa en la Vicerrectoría Académica de la UNAH. Discurso inaugural del Diplomado en Gestión Cultural y Voluntariado para el Desarrollo (UNAH-VRA), en las instalaciones del Museo de la Identidad Nacional, el 21 de junio de 2013.



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