HACIENDO HONOR A QUIEN HONOR MERECE...

24 de Marzo del 2017

Emelda Brevé Sánchez

Jefa del Sistema Bibliotecario de la UNAH

Siempre he pensado que las personas deben homenajearse y disfrutar el reconocimiento de sus méritos en vida. Cuando han partido ya no pueden escuchar ni agradecer aplausos, recibir felicitaciones,  abrazos ni muestras de afecto y cariño. Sin duda alguna por eso me entusiasma en gran manera que este 2017 sea dedicado como Año Académico de la UNAH a alguien que todavía puede agradecer, abrazar y sonreír; hasta puede decir si esas demostraciones le agradan o no; me refiero a doña Alba Alonzo de Quesada, la primera mujer hondureña graduada de licenciada en Ciencias Jurídicas de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Con tal propósito logré contactar a tan distinguida dama, quien ha merecido este honor en el presente año, espacio en el cual desde 2008 se viene haciendo homenaje a una personalidad hondureña que ha hecho aportes en la vida social, cultural y política de la nación.

El objetivo de mi llamada a doña Alba Alonzo de Quesada era plantearle realizar con ella, desde el Sistema Bibliotecario, un conversatorio acerca de la academia, el arte y la cultura en la UNAH, quería conocer previamente su pensamiento para un abordaje correcto en ese conversatorio; de manera que le manifesté por teléfono mi deseo y me dio una cita para ir a traerla de su casa a la Universidad.

Al llegar a su casa, apareció sonriente, caminando despacio apoyada en su andadera… Cuando le recordé que la cita era en la Universidad, me dijo: ¡Mejor aquí tomemos café! Por supuesto, contesté, y nos sentamos a saborear el recorrido de su caminar airoso en otro tiempo por las aulas de la UNAH.

Al deleite de una aromática taza de café acompañada de deliciosa semita y bizcochos, comenzamos a conversar acerca de su trayectoria profesional, ya que en Colección Hondureña de Biblioteca Central, en Ciudad Universitaria, se estila a comienzos de cada año montar una exposición dedicada al personaje del año académico; en el caso de doña Alba, se encontró muy poca información con respecto a libros escritos por ella, lo que ella explicó fue que debido a la prohibición de ejercer la carrera cuando recibió su título en Ciencias Jurídicas, se vio obligada a realizar únicamente consultorías para organismos internacionales, documentos que no son de dominio público. Por tal razón, y después de ubicar artículos en los medios de publicación escrito, a partir del primero de marzo es posible leer artículos referentes a Alba Alonzo de Quesada Año Académico 2017, en Colección Hondureña, tercer piso de Biblioteca Central en Ciudad Universitaria.

Esta mujer, de paso suave ahora, muy beligerante y combativa en su tiempo, es sin duda alguna con quien la sociedad hondureña está en deuda por el logro de beneficios en pro de la niñez, la mujer y la familia en su conjunto. Fue ella quien luchó por la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, mediante la cual se obtuvo derecho al voto como uno de sus primeros logros. Antes de ese tiempo, me dice, “la mujer no era reconocida como ciudadana, estaba relegada al hogar, a trabajos domésticos en la casa. Fue gracias a la anuencia, primero del presidente Juan Manuel Gálvez, y luego del presidente Julio Lozano Díaz, que en 1955 la mujer pasó de ser ignorada e invisible en el quehacer público, a ser  ciudadana con derechos civiles y políticos. Producto de una lucha incansable junto a otras destacadas mujeres hondureñas es que surge el Día de la Mujer Hondureña, que se celebra el 25 de enero.”

¿Qué la impulsó a estudiar Derecho?, en un momento que no había oportunidad para una mujer de ejercer, en un medio machista,  pregunté: “Todos tenemos sueños y deseos de superación, y graduada ya de educación secundaria, mi deseo era ser abogada; no me detuve a pensar en las condiciones y prohibiciones una vez con mi título en la mano, lo que sí sabía es que tenía muchos deseos de hacer algo por mi país. Y con esa misma aspiración luego me hice abogada y notaria, teniendo la oportunidad de desempeñar puestos públicos que además de muchas satisfacciones a nivel personal, me dieron la oportunidad de abogar en favor de la mujer y de la familia, visibilizando derechos en base a ley. Eran tiempos de más unidad, las personas estaban deseosas de salir adelante; las mujeres, ante la falta de oportunidades, luchábamos hombro a hombro, ahí éramos hondureñas, no había partido político, sin la división que vemos en la actualidad. A partir de que la mujer empezó a estudiar y cultivarse a través de la lectura de buenos libros y luchar por sus derechos fue ganando y conquistando logros que le han costado tiempo y esfuerzo, además de ganar un espacio en la sociedad como ciudadana, porque del tiempo que le hablo la mujer no era ciudadana.

Hábleme un poco del ingeniero Arturo Quesada, su esposo, cuando fue rector de la UNAH. “Ah, ese hombre tenía una gran visión, y si viera el estado actual de la Universidad estaría muy orgulloso. Él fue rector durante seis años y no descansó hasta comprar 250 manzanas de tierra porque soñaba con una casa de estudios para todos los hondureños, y la trasladó de donde estaba, en el centro de Tegucigalpa. Cuando se colocó la primera piedra fue día de fiesta, alegría y esperanza en un mejor futuro para los hondureños.

¿Y el SURI?, me preguntó de pronto. ¿Qué sabe usted del SURI? , le pregunté un poco sorprendida…

Rio abiertamente por primera vez en ese momento, y agregó: “Yo fui promotora del SURI (Sistema de Unidades de Recursos de Información) para la Universidad. Resulta que en el 2005 hubo una gran crisis en la Universidad y me llamaron para que formara parte de la Comisión de Transición, encontrándose muchas situaciones que debían mejorarse, entre ellas la Biblioteca, la cual debía tener su propio reglamento; así que a todo correr me puse a buscar quien nos ayudara a conformar un documento para presentarlo al Congreso Nacional y establecerlo como ley con su respectiva normativa. Me acordé de Liliana Cañadas, que estaba en Europa, y la llamé para que nos apoyara, y ella muy dispuesta en tiempo récord me envió el documento que aquí se terminó de pulir, cumpliéndose con ese requisito”.

Realmente, le dije, encontré más de lo que esperaba, pues le dará mucho gusto enterarse de que la Biblioteca de la UNAH tiene ya todos sus procesos automatizados; hay 14 centros de documentación en Ciudad Universitaria de los cuales 4 se están automatizando. Hay  9 Centros Regionales, cada uno con su biblioteca, y estamos tratando de que se pongan al día también. “Estoy al tanto de todo eso”, agregó.

Reglamento del Sistema de Unidades de Recursos de Información (SURI) por el que se rigen las Unidades de Recursos de Información (URI), aprobado en el Diario Oficial La Gaceta 31,599 del 6 de mayo de 2008. Normas del Sistema de Unidades de Recursos de Información, aprobado en el Diario Oficial La Gaceta 31,607 del 15 de mayo de 2008.

Y no solo en el Reglamento y la Normativa del SURI quedó indeleble la huella de doña Alba Alonzo de Quesada, sino además en una serie de reglamentos y leyes que hoy son parte del cuerpo jurídico del Alma Máter, y a nivel nacional ha sido impulsora de leyes sustanciales a favor de la mujer, tanto en la gestión pública como privada.

“Me gusta mucho cómo ha cambiado la Universidad” fue su apreciación. “Ahí pasamos muchas cosas buenas, pero también hubo luchas fuertes y muy serias, que sin duda han contribuido a que sea como es en la actualidad. El sueño de mi esposo era ver una Honduras con gente profesional formada en la Universidad.  Sí, él estaría orgulloso, le aseguré, porque la UNAH está al alcance de pobres y ricos, porque alguien pensó en una Honduras equitativa con oportunidades para todos; la matrícula actual es de aproximadamente 90 mil estudiantes, de ellos solo en Ciudad Universitaria caminan unos 40 mil. Su esposo estaría contento de ver el alcance de su visión y sus logros. Así es, aseveró ella.

Me habría encantado tomarle una fotografía o pedirle permiso para grabar nuestra conversación, pero me pareció poco respetuoso, ya de por sí  dejarme entrar en el santuario de su hogar era más que suficiente.

Definitivamente, las mujeres y la sociedad hondureña en general estamos en deuda con la abogada Alba Alonzo de Quesada, mujer ilustre en su época y en la actual, a quien hasta el tiempo parece respetar su lucidez mental para que pueda compartir con la humildad que le caracteriza sus vivencias, en aras de un mundo más equitativo. Me llena de profunda satisfacción que la UNAH rinda honor a quien honor merece.

 

 

 



Noticias Relacionadas