HISTORIA VISUAL DE TEGUCIGALPA

1 de Octubre del 2017

 

Por Paúl Martínez. Fototeca Nacional Universitaria

 

Hacia la primera mitad del año 1855, un viajero estadounidense avanza lentamente por caminos de mulas buscando la oportunidad de entrevistarse con el Jefe del Estado de Honduras, figura que en ese momento recaía en el general José Trinidad Cabañas. Ese personaje era William V. Wells, el explorador extranjero que buscaba concesiones mineras del Estado hondureño, y que con esta idea en mente cruzaba las montañas entre Choluteca y Francisco Morazán haciendo planes y ahnelando concretar esta empresa. Luego de días de camino, al ascender una ladera, un casi poético Wells describía así su primera impresión de la que aun no era capital, pero que si era en ese momento la sede del gobierno, un impresionable viajero y escritor nos relata que:

"Mientras caminábamos por una pequeña colina, T... llamó mi atención hacia un claro en los árboles a través del cual obtuve mi primer vistazo de Tegucigalpa, situada en la extremidad Noroeste del extenso llano, conocido con el nombre de "El Potrero". El sol acababa de salir tras un banco de nubes cargadas y las torres blancas y los campanarios de la ciudad brillaban en la tarde a la luz del sol. Un magnífico arco irís tendía su comba en el valle y el verdor de las montañas adyacentes, mezclado con los tintes purpúreos del declinante día, aumentaba el encanto del paisaje, inseparable de estas recónditas reliquias de los mejores tiempos de España."

La cita anterior aparece en la página 152 del libro “Exploraciones y aventuras en Honduras” de William V. Wells, cuyo original fuera publicado en inglés por Harper & Brothers, Publishers en el año 1857 en la ciudad de Nueva York. La cita precedente se toma de la tercera edición en español publicada por EDUCA en el año 1982. El libro de Wells continúa describiendo las impresiones que sobre el viajero causara la ciudad, llama la atención en el libro otra ilustración que se ha hecho muy conocida y que se reproduce a continuación.

 

129

 

Ilustración de “La Parroquia” de Tegucigalpa, publicada en la página 187 del libro “Explorations and Adventures in Honduras” de William V. Wells en 1857.

Erroneámente, a la anterior ilustración se le ha atribuido su autoría al dibujante que voluntariamente acompañaría a Wells en el viaje que desde Tegucigalpa le llevaría a recorrer las zonas auríferas del departamento de Olancho: D. José Sotero Lazo. En el capítulo XIII del libro, Wells describe la incorporación de éste a su viaje, para después elogiar como muy buenos sus dibujos. Decimos que por error se le atribuye a este artista la ilustración, debido a que su primera publicación es en realidad en el libro de Ephraim George Squier “Notes on the Central America; particularly the States of Honduras and San Salvador: Their geography, topography, climate, population, resources, productions, etc, etc and the proposed Honduras Interoceanic Railwal” que aparece en el año 1855 ya impreso por la misma Harper & Brother’s, lo que descarta por razones cronológicas a Sotero Lazo como autor de esta ilustración o del boceto que sirvió de guía para la misma.

 descarga 52

 

Ca. 1890. Jardín Morazán. Fotografía Juan T. Aguirre publicada en el “Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889” de Antonio R. Vallejo. Reproducción de una litografía de 1893.

Pasaría casi medio siglo para encontrarnos nuevamente con imágenes impresas de la ciudad de Tegucigalpa. En el año 1893, la Tipografía Nacional concluye la impresión del libro “Primer Anuario Estadístico correspondiente al año 1889” de Antonio R. Vallejo, una emblemática publicación que reúne datos de la nación hondureña y que se ha constituido en la mejor fuente para conocer nuestra nación en la segunda mitad del siglo XIX. El libro se acompañó de sobrias fotografías captadas por Juan T. Aguirre, prolífico artista que registró la arquitectura y a las principales personalidades de la vida social hondureña de ese momento. La reproducción de estas imágenes en el referido libro, fue realizada en el sistema de impresión litográfico, una verdadera proeza técnica para la época por la complejidad de su ejecución que implica básicamente colocar negativos blanco y negro de placas en vidrio sobre una piedra caliza cubierta de emulsión sensible que expuesta a la luz, le hacía retener la imagen fotográfica. Claro esta, que todo ese esfuerzo valió la pena y por ello se constituye este libro en una joya de la bibliografía nacional.

 

descarga 53

Ca. 1910. Antiguo mercado Los Dolores. Fotografía Juan Ángel Irías. Película negativa de nitrocelulosa en blanco y negro formato placa 21x14 cm.

Llegaría el siglo XX y nuevas tecnologías en soportes fotográficos dinamizarían la producción artística. Deseamos compartirle una imagen emblemática que nos enseña la actividad social por excelencia en las primeras décadas de ese siglo: un día de mercado. La fotografía nos muestra al antiguo mercado Los Dolores, una hermosa construcción de madera que albergaba infinidad de ciudadanos que día a día buscaban comprar y vender para distintos propósitos. La fotografía es todo un documento histórico y social, nos enseña las formas de vestir de distintas clases sociales que convergen en el mercado, nos relata la actividad comercial, las formas de transportar la mercancia o las compras hechas, entre tantos datos que prodríamos deducir de la simple observación de la fotografía. Su figura principal es un pequeño en el centro de la composición que sostiene una carreta, el diseño de la misma es todo un modelo a seguir para un museo, la carreta esta llena de envases de vidrio vacíos y le empuja el pequeño que anda descalzo, como buena parte de las personas retratadas en la fotografía.

Luego de esta estructura de madera, el mercado Los Dolores sería una sólida construcción que diseñaría Augusto Bressani, destruida a mediados de la década de los 70’ en una dudosa política municipal amparada en un todavía más falso concepto de desarrollo. Ahora queda únicamente en el espacio de la fotografía un famoso chasco municipal popularmente conocido como  “el hoyo de Merriam”.

 

descarga 54

 

1928. Visita de Charles Lindberg a Tegucigalpa. Fotografía Juan Ángel Irías. Película negativa de nitrocelulosa en blanco y negro formato placa 17x9 cm.

El 4 de enero de 1928, Juan Ángel Irías, quien sería uno de los más prolíficos fotógrafos documentales de Honduras en la primera mitad del siglo XX, haría la imagen superior que registra la bienvenida del presidente Miguel Paz Baraona y miembros prominentes de la sociedad capitalina al célebre aviador Charles Lindberg, quien haría una gira a tierras centroamericanas por ese entonces. La escena capta un momento cuando la pomposa comitiva gubernamental pasa debajo de unos de los arcos que en honor del aviador se habían erigido en las principales calles de la ciudad capital, la sobria comitiva es opacada por la aparición intempestiva de un humilde pequeño que se roba el protagonismo de la fotografía y le da una impronta única al retratar en una imagen las marcadas diferencias sociales imperantes en la nación: por un lado la opulencia del estado y los grupos allegados a él, y por otro, la población humilde que viste sencillamente y anda permanentemente descalza.

La dimensión de la imagen sólo la podemos imaginar cuando conocemos el proceso técnico de producir una fotografía en ese momento, el cual, trataremos de explicar de la manera más breve y sencilla posible. La fotografía en formato placa -17x9 centímetros en este caso-, implica el uso de una cámara grande, que sólo puede realizar una fotografía a la vez, en algunos casos el portapelículas puede llevar cargadas dos hojas de película sensible, que es básicamente el negativo. Qué significa esto, que el fotógrafo debe andar varios de estos portapelículas ya preparados sólo para colocarles en la cámara al momento de hacer la fotografía, significa que si al pasar una comitiva de tan alto nivel y al hacer la toma en donde un pequeño se cruza en ese instante, el fotógrafo deberá cargar nuevamente la cámara con otro portapelículas en circunstancias en las cuales la comitiva simplemente pasará de largo y él no podrá tener una segunda oportunidad. Así que lo que para nosotros vendría siendo una fotografía única por el pequeño que se atraviesa, quizá para el fotógrafo fue un serio problema para su profesión.

 

 descarga 55

1937. Parque Morazán, Tegucigalpa. Fotografía Molina. Impresión en papel fotográfico tipo Post Card 12x9 cm. Fondo Documental de Fotografía Erick Schwimmer.

Un espacio cambiante dentro de la historia de Tegucigalpa lo ha sido el nombrado Jardín, Plaza o Parque Morazán, ahora llamado Parque Central. En la fotografía superior vemos una de las tantas remodelaciones que ha sufrido, esta corresponde a la primera mitad de la década de los 30’ del pasado siglo en donde se le buscó dar el concepto de plaza libre de toda vegetación alta. Nótense en la imagen las bellas edificaciones que le enmarcaban y que ahora sólo nos es posible admirar en fotografías como esta. En el último cuarto del siglo XX, un dudoso concepto de desarrollo barrió con las principales edificaciones coloniales y republicanas del centro histórico de Tegucigalpa, incluídas todas las edificaciones que se aprecian en la imagen superior.

Dentro de estos edificios destruidos, quizá el que mejor desnuda la insensibilidad y miopía de las autoridades que permitieron y promovieron esta destrucción del patrimonio mueble de la ciudad, es el antiguo edificio del Banco de Honduras, que en la fotografía superior aparece parcialmente hacia el centro de la imagen, en su margen derecha, pero que en la fotografía que mostramos en la parte inferior de este texto podemos apreciarle mejor y dimensionar al admirar la imagen la insensatez de demolerle, máxime cuando lo que vemos ahora en su lugar es un verdadero adefesio arquitectónico.

 

 descarga 56

Ca. 1940. Antiguo edificio del banco de Honduras. Fotografía Miguel Valladares. Contacto en papel fotográfico de negativo blanco y negro en formato placa 12x9 cm.

Nos hemos centrado en imágenes de Tegucigalpa, pero la capital la componen dos ciudades gemelas que solo les separa un río. José Ángel Zúñiga Huete, a mediados del siglo XX, publicaba en su libro “Morazán” esta idílica descripción de esa otra ciudad:

“La flora del valle es eminentemente tropical. En la playa riberana crecen los amates y el higuerón silvestre, ofreciendo sus ramas generosa hospitalidad al zopilote, inspector sanitario de la zona, y al halcón que acecha su cotidiana pesca. Los mangos, el naranjo, el aguacate, los platanares y el guanijiquil salvaje entrecruzan y reflejan su follaje sobre la transparencia líquida del río. Más allá siguen la espinoza y lactecente cagalera, y el carao, el tamarindo y el carbón entre las leguminosas. El corpulento ceibo de refrescante fronda. El matasano, el papayo y el ciruelo indígena ofrecen el suculento banquete de sus frutos al par que el marañón y guanábana regalan sus drupas al solista clarinero y su consorte, a la silbante chorcha de color de fuego y a zorzales concertistas y sinsontes, mientras en los barrancos en que su nido horada, el azulenco taragón lanza su cántico agorero..."

Pareciera que describiera una ciudad completamente diferente a la actual. ¿Podríamos imaginar ahora la “transparencia líquida del río” en el otrora llamado río Grande? La primera ilustración de este escrito, nos muestra a la ciudad de Tegucigalpa vista desde Comayagüela, quizá desde El Sipile fuese tomada la referencia para ese paisaje ilustrado. Normalmente así sucede, siempre se ve de Comayagüela hacia Tegucigalpa y pocas veces se mira a la inversa. Casi siempre, porque el 15 de octubre del año 2015 fue inaugurado el Centro de Arte y Cultura de nuestra Universidad en el antiguo edificio del Ministerio del Trabajo, una abandonada construcción de tres pisos que fue transformada en un espacio cultural y que se ha convertido en un referente de vinculación, investigación y puesta en valor de la cultura y el arte en la ciudad de Comayagüela. En este día en que la pompa gubernamental celebra el aniversario de Tegucigalpa, no esta demás celebrar que en la primera mitad del próximo octubre se cumplen los cinco años de funcionamiento de este importante espacio de nuestra Universidad en la también capital Comayagüela.

 

descarga 58

2015. Presentación de la banda del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana en el parque La Libertad en el marco de la inauguración del Centro de Arte y Cultura en Comayagüela. Fotografía Paúl Martínez, formato digital 135 mm.



Noticias Relacionadas