LAS PROPUESTAS CINEMATOGRÁFICAS DE UN CINE HONDUREÑO EN AUGE

10 de Marzo del 2017

Lejos de polemizar sobre la calidad de las producciones hondureñas, el siguiente artículo presenta una visión más global  de la necesidad de contar con una industria de cine. Y es que la industria del séptimo arte vive un gran apogeo en Honduras, principalmente al apoyo publicitario de empresas, la coproducción y claro la creatividad de los hondureños que se ingenian producciones audiovisuales sin contar con cámaras de alta definición, estudios de televisión, actores de renombre o  grandes guiones.

Si bien es cierto, los críticos coinciden que la mejor película del cine hondureño es “No hay tierra sin dueño”,  dirigida por el fallecido cineasta hondureño Sami Kafati, no existe aún un filme que iguale en calidad a la película. Esta producción que aborda la temática social sobre las grandes injusticias que se cometen en las zonas agrícolas del país, sin duda, presenta una visión muy amplia de la situación social del país, en donde se siguen cometiendo este tipo de injusticias. Y por qué decimos que es la mejor película hondureña, lejos de contar con efectos especiales o una gran producción técnica, esta película ofrece un panorama real de la situación del país, que transmite a través de un guion que no consiste en la improvisación actoral. Pero para formar opinión seguro puedes ver el tráiler.

Pero en qué consiste la oferta cinematográfica actual, primero tenemos al “Paletero”, que su gran valor se enfoca en la utilización de efectos especiales, y un guion que explota la historia del héroe, algo a lo que todos estamos acostumbrados con las películas de acción. La propuesta de la película no aborda algo diferente ni supone una visión hondureña sobre los filmes de acción, sin embargo, es muy valioso decir que a nivel técnico el largometraje cumple en cuanto a los que buscan una hora y media de  entretenimiento.

En espacios de comedia, la propuesta es más amplia, aquí encontramos muchos más títulos  como “La limpia, la chancha y la Santa María”, de reciente estreno,  “Una loca Navidad catracha”, “¿Quién paga la cuenta?” o “Un loco verano catracho”. Las comedias son por definición caracterizadas por los chistes, bromas o la inclusión de bromas visuales como verbales. Las películas mencionadas anteriormente no distan de un estilo diferente, cumple su objetivo y no se alejan de la estructura clásica; presentación, desarrollo y desenlace. El valor de las mismas no discurre por un guion trabajado; ni por una estructuración de humor que no se base en colocar a los protagonistas en situaciones incómodas y ya explotadas.

A nivel de género de terror, se han producido muy pocas historias. Para los amantes de este género seguro recordarán “Almas de la media noche”, escrita y dirigida por Juan Carlos Fanconi. La película estrenada en 2002, hace 15 años, fue en su momento una película que hacía resurgir una industria del cine apagada con muy pocas producciones visuales más categorizada por documentales y cortometrajes. A este título se suma “Cuentos y leyendas”, un filme de terror que apela un poco a la nostalgia del programa radial con nombre homónimo. La película estrenada en 2014 está compuesta por cuatro cortometrajes que cuentan la historia de reconocidas leyendas y fábulas hondureñas. El valor de estas películas pasa por la invención de abordar un género que tiene como fin causar una sensación el espectador como decía Alfred Hitchcock, “Dales placer, el mismo que consiguen cuando despiertan de una pesadilla”, si no cumple con causar terror, es mejor no pensar en películas de ese estilo.

En conclusión  podemos destacar; primero, la gran cantidad de cine producido en comparación a otras épocas en las que ha sido nula o escaza, segundo, la calidad de las producciones presentadas aún están lejos de superar “No hay tierra sin dueño”, tercero, en términos técnicos los largometrajes tienen mejor calidad y cada día mejoran a nivel de ejecución, fotografía y planos, cuarto la distribución que implica la proyección en salas de cine, quinto la puesta de escena de una industria  no tan amateur y más profesional. 



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